Tatuajes. Siempre fueron algo prohibido y macarra en mi familia. Me daría verdadero pánico perforarme la piel para meter tinta. Y, aún así, si me hiciese uno sé perfectamente lo que pondría. Sería algo que, cada vez que lo viese, me recordase toda mi filosofía de vida:
sé feliz, no pierdas el tiempo, cree... recuerda.
Y precisamente, esto sería lo que diría, sin importar carajo y medio dónde estuviese o qué longitud de piel abarcase:
Embrace this moment,
Remember
We are eternal
All this pain is an ilusion
Alive
Y me da igual que les parezca hortera, falto de sentido, o que no les guste. No es de ustedes de quien estamos hablando.
Quizás si alguien que está leyendo esto me conoce se pregunte por qué no hablo del accidente. Bueno, ya lo he mencionado, ¿no?
Ahora en serio, creo que es demasaido complicado. Hay demasiadas cosas pasando por mi cabeza en estos momentos por culpa de dos malditos segundos de mi vida que están en color plata (con banda sonora de golpe seco) y negro. Cosas que van desde la gente en la que pensé y en la que no hasta "
Bienaventurados los que creen en los pasos de cebra, porque pronto verán a Dios", pasando por "Nunca volveré a decir
Ay señor, llévame pronto". Todo esto sujetando con fuerza las medallas que llevo al cuello y pensando en lo mucho que quiero a mi familia, en lo mal que me porté tantas veces con tanta gente y lo mucho que me arrepiento de ello (véase Paul. Lo siento muchomuchomucho, tío. En serio) y en los paraguas de Sita Nodar (jeje).
Y sólo quiero olvidarlo. Volver a la normalidad cuanto antes y... no sé, ir de rebajas, ¡que ya va siendo hora! jaja.
Pero eso es imposible, así que me temo que es algo con lo que tendré que vivir.
A pesar de todo, os quiero mucho, ciudadanos del mundo. Ahora más que nunca.
Sed felices. En serio.
Y UN ENORME
GRACIAS A MIS AMIGOS QUE LO PRESENCIARON. A VOSOTROS... OS QUIERO MUCHO... y paro, que me emociono... jeje.
Sed felices.