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miércoles, 3 de julio de 2013

Once upon a time in the west.




Es catorce de febrero y Jaimie está hasta las narices. Todo es rosa, azúcar, chocolate, flores, estupideces. ¿Qué narices importa? Como si todo eso vaya a durar. Todo el mundo sabe que las parejas no duran. Se cansan en un momento u otro. Ella ni siquiera cree que exista el amor de verdad.
No tiene amigos. ¿Qué narices importa eso, tampoco? Los amigos también se cansan. Se cansan y la dejan sola, como si fuese un juguete viejo y ajado. A ellos tampoco les importa. Le hacen mucha gracia todos esos seres humanos hipócritas de mierda; les parece increíble que a ella no le importen sus vidas, y luego la tiran de cabeza al precipicio. Es como cuando era más pequeña y les decía que ojalá se muriesen, y lo decía en serio. Todo el mundo escandalizado, “oh Dios mío, qué cosas dice esta niña loca”. El  hecho es que la mierda ocurre y la muerte existe. Papá Noel, no.

A Jaimie no le gustan las cosas normales. Le aburren. Ella es más de irse al bosque, descalzarse y caminar hasta el agotamiento, sola y en silencio, más que de ver películas estúpidas con guiones e interpretaciones de mierda mientras come helado con sus amigas. Esa clase de gente es para ella el cáncer del mundo. El cine estúpido les pudre el cerebro, las convierte en borregas babosas. Por eso ella evita las películas hechas de esa manera.

De hecho, este catorce de febrero Jaimie está descalza caminando por el campo. Sus padres estarán en casa, viendo en la televisión noticias que a ella le importan un bledo, o alguna estupidez, cosa extraña. No le preguntaron si quería hacer algún plan con ellos. A nadie le importa la niña descarriada. Qué raro.

Encuentra un río. Mete los pies rápidamente, el agua es el bálsamo, siempre lo ha sido. Respira hondo, siente un impulso, coge agua con las manos y se la echa en la cara, sin importarle mojarse el pelo o la ropa. Nunca le gustó demasiado peinarse o vestirse bien. Sonríe, echa a reír como una lunática. El agua en libertad es de las pocas cosas que le gustan de la vida. 

Entonces distingue un rastro rojo en el agua. Ladea la cabeza. Cualquiera en su lugar se iría, echaría a correr, chillaría… pero ella siente curiosidad. Así que se levanta y sigue el rastro de sangre. Éste le conduce hasta una zona en que el bosque es más frondoso. Allí, en el suelo, hay una chica. Está pálida, con la cara paralizada en un gesto de sorpresa y horror. Su ropa está mojada y manchada de sangre. 

Jaimie ladea la cabeza. Junto a la chica hay una persona. Sus manos están llenas de sangre. Mientras Jaimie mira, se lleva las manos a la boca y se relame la sangre, roja y brillante. Alza la cabeza hacia ella bruscamente. 

– ¿Quién eres…?

Jaimie se encoge de hombros.

– ¿Qué importa?

Él le mira fijamente. Sus ojos oscuros no la asustan, lo cual a él le extraña.

– ¿Eres una jodida loca como yo o sólo una morbosa?

– ¿Por qué iba a ser nada de eso?

– Porque te has quedado mirando. Cualquiera se asustaría. Pensarían que soy un vampiro o un hijo de puta loco. 

– ¿Y lo eres?

– ¿Un hijo de puta loco? Según mi psicólogo, sí, pero vampiro, no lo creo – sonríe. Sus dientes están manchados de sangre.

Ella mira a la chica. Le recuerda a alguien que conoce, pero no tiene claro a quién.

– ¿Quién es? 

Él se encoge de hombros.

– ¿Qué importa? Lo merecía.

– ¿Tú crees?

Él le mira fijamente.

– ¿Por qué iba a matarla si no? Créeme, le he hecho un gran favor al mundo.

– Bien.

Se da la vuelta y camina hacia su rincón del río de nuevo. Le gusta esa zona, tranquila y aislada, donde no tiene que ver la carretera ni a otros seres humanos de cerca. Pero el chico se levanta y se acerca a ella.

– ¡Eh, espera!

Se gira.

– ¿Qué?

– No te vayas… ¿por qué no te quedas… conmigo?

Ella arruga la nariz.

– No quiero amigos.

– ¿Por qué no…?

– Nunca he tenido ni necesito tenerlos. 

Él baja la cabeza. 

– Pero… ¿por qué no quieres ser mi amiga?

– Porque todo el mundo es igual.

Él alza las manos con el gesto infantil de un niño que acaba de tirar todas las pinturas de su madre por el suelo. Están manchadas de sangre.

– ¿Te parezco “igual”?

Ella sonríe.

– No.

viernes, 17 de febrero de 2012

Long haired child.




Maldita sea la existencia de nosotros, los locos. No tenemos lugar en entre los humanos normales, de cerebros mansos y lógicos; tampoco entre los verdaderamente enfermos, cuyas mentes son un misterio. Muchos mansos quieren ser como nosotros, y así lo fingen, quejándose de la sociedad, hablando como si de verdad tuviesen el cerebro tan desordenado, cuando en realidad no hacen más que imitar, e imitando pierden el camino de nuestra locura, la locura sabia.
Maldita sea nuestra existencia, porque jamás llegaremos a sentirnos completos, porque nunca podremos mirar al mundo como quien contempla su hogar. Porque no nos conformaremos con la simple felicidad y nos amargaremos comiéndonos la cabeza. Porque, si no es así, perderemos nuestra preciada locura.
Malditos seamos. Porque no pertenecemos a nada ni a nadie, pero, ¿a qué precio?

"La verdadera locura quizá no sea otra cosa que la sabiduría misma que, cansada de descubrir las vergüenzas del mundo, ha tomado la inteligente resolución de volverse loca."
(Heinrich Heine)

martes, 24 de enero de 2012

What the fuck...?


How did I get here...?
How did I get to love this...?
Me, that I was a weirdo...
Me, that I used to cry for hours

How did I get here,
and why isn't it enough?

............................................
1.

– Lo ha vuelto a hacer.

Greg asintió y esbozó una mueca de suficiencia.

– Te lo dije, ¿no es cierto?

Él torció la boca; detestaba que siempre tuviese la razón y que siempre se lo restregase. Habría dado cualquier cosa por haber podido tener la oportunidad de vivir aquello, aunque sólo fuese una vez.

Pero la suerte sólo sonreía a su camarada, nunca a él.

– Don, ¿te lo dije o no? – instó Greg.

– Sí, sí, me lo dijiste, y tenías razón – respondió él, a regañadientes –. Sabes que odio que hagas eso.

– Y sabes que por eso precisamente lo hago – sonrió Greg.

Donnie resopló. Debería empezar a buscarse amigos nuevos, amigos con menos fortuna que él, menos inteligentes, menos agraciados. Amigos que no le restregasen por la cara lo idiota que era.

– Bueno, pues no necesito que nadie más me trate como si fuese basura, ¿de acuerdo? Con una persona así en mi vida es más que suficiente.

Se levantó, dispuesto a irse en la busca de un amigo más desgraciado que él, pero Greg le retuvo.

– Eh, tío, espera – dijo –. Cuéntame, ¿qué ha pasado esta vez?

Él le miró, como considerando si merecía o no saberlo. Finalmente, suspiró y se dejó caer en el taburete de nuevo. Ladeó la cabeza y miró el letrero con luces que brillaba en la pared, que decía “Nowhere man” en honor a los Beatles. Una de las luces titilaba, como a punto de apagarse. Donnie llevaba mucho tiempo yendo a aquel lugar, y aquella luz nunca se había apagado o sido reemplazada.

Ladeó la cabeza, buscando las palabras que decir.

– Estábamos cenando. Bueno, ella por su lado, y yo por el mío, como siempre.

– Sí, siempre ha sido muy independiente. Cosa mala – gruñó Greg.

– Pues eso; ella estaba en el salón cuando le llamaron al móvil.

Se quedó en silencio unos instantes, sólo para crear expectación.

– Lo cogió y se puso a hablar de ese modo... Ya sabes, como cuando hablaba conmigo antes de casarnos.

– ¿Quieres decir... sonriendo, mirando al infinito y jugueteando con un mechón de su pelo?

– Exacto – suspiró él.

Greg soltó un suspiro exasperado.

– Esa maldita zorra – gruñó.

– N-no nos precipitemos – se apresuró a decir él –, quizás la haya malinterpretado, quizás me esté volviendo excesivamente paranoico...

Greg le miró de nuevo con ese aire de suficiencia y compasión.

– ¿Y con quién hablaba, si no?

– Puede que... con su madre – murmuró él, aunque sabía que era la excusa más pobre que podría haberse inventado. Por algo era una improvisación. “Nunca improvises”, solía decirle su padre, “prepara las excusas con antelación, o tu mujer se te comerá vivo. Créeme; es la única manera de sobrevivir al matrimonio”.

Pero Greg no era su mujer, y ninguna excusa, por bien formada que estuviese, era válida con él, y menos aún aquella bazofia.

– Su madre – se jactó –, claro, cómo no. Vaya, visto eso, quizás deberíais poner una foto de tu suegra en el dormitorio, visto lo visto...

– No sigas – cortó él, previendo un final obsceno o insultante de la intervención de su camarada.

– Está bien; si tú averiguas a quién llama con tanto... interés.

– No le llamó ella... – empezó él, pero, al ver la expresión en la cara de Greg, guardó silencio.

Se disponía a marcharse cuando Greg le llamó, esbozando una torva sonrisa.

– Don.

– ¿Sí?

– Nunca se es demasiado paranoico.

viernes, 15 de abril de 2011

Llamamiento



Rita C. Gregson al habla, emitiendo para quien le escuche desde su choza de la Aldea de los Sombrereros Indios.

Rita está feliz. Tiene los ojos de color azul y unos amigos cojonudos. Y una letra incomprensible, también, de manera que en un futuro, ni se comprenderá a si misma.
Rita también tiene otro nombre. Greg. Greg de Gregson. Le gusta como suena. Le gusta repetirlo mentalmente como el apodo de una estrella del rock.
A Greg le gusta dibujar, hacer largas rexlefiones, desarrollar opiniones y teorías conspiratorias. También le gustan las libretas nuevas, el color azul del mar cuando hace bueno y el olor a playa. No soporta el sonido de un anorak rozando contra una superficie rugosa, ni los guardas de seguridad, ni los jardines botánicos comestibles (aunque sí tomar un pétalo de camelia de vez en cuando). También le gusta charlar por telepatía con Waldo O'Brother, (aunque su hermana, Edelfasinda Padresca Brones O'Brother le cae un poquito mal), mandar postales a la cárcel a Bubba e insultar a Lalo Carra Moza-Lozana con Willy Malkovich, pero de ello hablará en otra ocasión.
Greg no es perfecta, por eso no quiere a alguien perfecto. Sólo espera que alguien con muchos defectos y ganas de hablar largo y tendido escuche y tome nota. Porque tiene muchos amigos, pero se siente un poco incomprendida y sola, y no lo soporta, porque no es justo, no ahora que es tan feliz.

Rita C. Gregson, al habla y a la escucha.

¿Hay alguien ahí...?


viernes, 11 de marzo de 2011

No, no, oh, oh, yeah






Es gracioso. Nate lleva días sin hablarle, y lo echa de menos. Echa de menos su vitalidad de infante, su inocente alegría. Estúpido, ¿eh?; ella misma la ha apagado como quien sopla a la débil llama de una vela.
Pero añora que él pueda ser feliz, permanecer alegre. Quizás porque eso le hacía pensar que quizás también ella podría serlo. Quizás porque era la más pura esperanza.
Mira a su pequeño saltamontes. Está acurrucado junto a ella, con la mirada perdida en algún punto de la sucia pared que les cobija del viento. Se pregunta en qué estará pensando...
En es achica, seguro. No sabe su nombre, ni cómo es, pero no le cabe duda de que le ha llegado hondo, y no en mucho tiempo, porque Nate apenas se ha separado de ella desde que se conocieron.
Suspira. ¿Debería buscarla? No lo sabe. ¡Algo que la gran Greg no sabe! Es increíble.
En silencio, toma la resolución de ayudar a ese niño a sacarse el amor de la cabeza... o a lograr que sea correspondido.

lunes, 21 de febrero de 2011

Panic!






Demasiados mitos se le han caído ya; ha dejado de tener fe en la humanidad, en la ley, en... todo en lo que alguna vez creyó.
Quiere escapar para dejar de sufrir, y porque Greg empieza a darle miedo. Quiere escapar, pero no hay una casa a la que volver, y, por otra parte, los "modernos" y demás subespecies siguen allí, pasando por delante de su refugio, a veces mirándoles con desprecio, otras ignorando su presencia.
Por otra parte, a Greg parece importarle un pito que él esté allí o no. Ella encontrará a otro al que enseñar; hay muchos solitarios como él allá fuera.
Así que se levanta, y se dispone a marcharse. No tiene nada, así que no deja rastro de estar allí o haberse marchado.
- Te vas.
Se da la vuelta. Greg está tumbada de espaldas a él, entre unas mantas sucias pero calientes.
- Yo...
- Te vas.
Nate se encoge de hombros. Greg gira la cabeza un momento, luego vuelve a su posición.
- Cuando vuelvas procura no dejarlo todo lleno de barro, ¿quieres?
¿Cuando vuelva? No piensa volver...
- No pienso volver...
- Ya. Eso dicen los "valentones" como tú. Veremos qué te parece mi compañía cuando lleves un par de días sin comer, rodeado de monstruos.
Nate está enfadado. Enfadado por que ella le considere un inútil. Enfadado por serlo.
- Sabré apañármelas sin ti; todo lo que has hecho es destrozarme.
Greg se encoge de hombros. Nate se dispone a marcharse, pero antes de hacerlo oye su voz diciendo:
- Recuerda, pequeño saltamontes; esto es la jungla.
Se estremece de miedo, internándose en la noche.

sábado, 22 de enero de 2011

Kids.



"¿Otra semana? Pero, papá, me prometiste que iríamos al río hoy..."
"Another week? But, daddy, you promissed we would go to the river today..."

domingo, 24 de octubre de 2010

Nosotros, los locos.


Ayer nació un nuevo Blog. Por ahora, no es más que un esbozo, pero tenía ganas de hacerlo y tengo poca paciencia, así que he aquí:

toowiseman.blogspot.com

Eso es todo. Cuando me devuelvan el medio cerebro que me han robado, escribiré más y más racionalmente.

Gracias.


Sed felices.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Well, even wallflowers need some water and some tender care...




Pues nada, aquí estamos, inútilmente de huelga. Porque, sí, señores, esta huelga es inútil. No es más que un pretexto para que este país se convierta en una jugla sin ley.
Pero no voy a meterme en temas de política; no me gusta nada. Si por mí fuese, me iría a vivir a aguas internacionales, y que le den por culo al gobierno (por favor, excusen mis bastadas. Tengo muchas ganas de matar a mi dentista y no estoy para bromas).
Pues, miren, no es una mala idea. ¡¡Fundemos un país ajeno al mundo en un yate en aguas internacionales!! Seremos unos incomprendidos, luchando por sobrevivir al asqueroso mundo en que nos ha tocado vivir... cuán poético.
Pero, por ahora, hay demasiado pirata somalí suelto para ello, así que sólo pongan cara de asco cuando caminen por la calle, toquen la guitarra y fumen en lugares públicos; serán igualmente incomprendidos, pero más multados, eso sí.
Disfruten del sábado en miércoles, si es que pueden.



(En el dibujo de abajo, el Sombrerero Loco, Johnny Depp. Quiero justificarme diciendo que la cámara deforma los dibujos, y que quiero un maldito escáner de una maldita vez - por cierto, llamarlo a todo "maldito" será parte de nuestro idioma "incomprendido" -.)

jueves, 9 de septiembre de 2010

You can hear my old bones dancing six feet under ground



- Alto, alto, alto, espera; yo no desciendo del mono.
- No puedes negar las evidencias científicas de la evolución...
- Me da igual, no me fío de la ciencia. Pero, si quieres descender del mono, desciende; yo me niego.


Como se puede apreciar, perdiendo la cabeza por momentos...

(En el dibujo Josh Hartnett)

Sed felices, que si no se me acumula el trabajo.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Septiembre, gris septiembre (II)










Aquí estamos de nuevo.

Me he dado cuenta de que el Blog ha cumplido un año, y me he dicho que había que hacer al menos una entrada para celebrarlo.

Y aquí estoy. Un año después de empezar, y en la misma situación que en la primera entrada (vuelta de vacaciones, de un sitio precioso a un pueblucho gris), pero con más optimismo, por decirlo de alguna manera.

Como se puede apreciar, era un sitio realmente bonito.

Y, mi ciudad... bueno... se podría describir así:

Aaag.

sábado, 24 de julio de 2010

Oh, the other day I was bored, so I wrote a song.





Now they play it on the radio, on the radio, on the radio
This is how it goes...
La da da da de de de da da da
De de de da da da
La da da da de de de da da da
La da da da de de de da da da
La da da da de da

(Future radio, by 100 Monkeys)



Y me dije a mí misma: "¿por qué tienes que tener un motivo para hacer una entrada? Al fin y al cabo, no dices más que tonterías; una más, una menos, ¿qué más da?"
En fin, el verano es corto y la inspiración muy fugaz; tanto que, fíjense, iba a escribir una entrada muy poética sobre la brevedad de la vida y un montón de tonterías – mucho melodramatismo; nada importante –, y, de repente, ¡puf! Me he quedado en blanco. Y me he dicho a mí misma – sí, me digo muchas cosas a mí misma. Discutimos muchísimo –: "Hay que rellenar, que tienes muy abandonadito el Blog".
Y aquí estoy.
Otro día les narraré una de esas discusiones conmigo misma. Una de miedo.
Disfrúten del grupo. Y sean felices. Sí, es una orden.
(En los dibujos, Kellan Lutz y Nicholas Hoult)

martes, 29 de junio de 2010

Mr Cellophane.


Si alguien se plantase frente a una multitud, alzase su voz muy alto, y moviese su brazo y sacudiese su pierna, le verías.
A no ser, por supuesto, que ese personaje fuese invisible, sin importancia...
...Yo.
Fin.

viernes, 18 de junio de 2010

Dubi dú.


"– Por desgracia, Señora del Refugio, mi único amor verdadero sigo siendo yo mismo.
Dorothea rió estrepitosamente ante aquello.
– Al menos – dijo –, no tienes que preocuparte por el rechazo, Jace Wayland.
– No necesariamente. Me rechazo a mí mismo de vez en cuando, sólo para mantener el interés."


Cazadores de sombras

Cassandra Clare


Sí, se me ha acabado la imaginación y tengo que tirar de citas para hacer una entrada, ¿vale?

(Dibujo: Simon Nessman)


Pues eso.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Can we order some alcohol, please?



"Cogí el sándwich y Grandes esperanzas y me metí en la cama con una extrema sensación de lujo. Aah. Cama, libro, gatito y sándwich. Realmente, todo lo que una necesita en la vida."
La evolución de Calpurnia Tate
Jacqueline Kelly
Un libro estupendo. Aunque, al principio, no esperé que fuese tan bueno, y no tenía muchas expectativas sobre él, realmente lo recomiendo. Esa niña de nombre tan raro es mi ídola, es todo lo que puedo decir; hoy no estoy muy inspirada.
En cuanto al dibujo... bueno, iba a ser alguien, pero se ha quedado en un ser imaginario.
Y la frase concluyente totalmente carente de sentido y fuera de lugar de hoy:
No, si mi cerebro es muy inteligente. Lo que pasa es que mi cuerpo no le hace ni caso.

martes, 18 de mayo de 2010

At the bottom of everything.

Yo pensaba que era la persona más pesimista que conocía. Pensaba que era algo pasajero, y no me equivocaba. Pero pensaba también que aquello terminaba con un cambio, no sé, cambiar de aires... Y no es del todo cierto.
Querida hermana mayor; da igual a dónde vayas, el mundo seguirá siendo una mierda, la vida seguirá siendo dura, seguirás llevándote decepciones, seguirás llorando, sufriendo, estés donde estés, no importa cómo de lejos te vayas; la tristeza te perseguirá y tratará de hacerte caer en el pesimismo.

Y, pase lo que pase, seguiré aquí para darte una colleja en cuanto digas una burrada.
¡Así que se acabó eso de ser pesimista!


Qué asco da el mundo, y qué igual me da.


Por cierto, el chaval del dibujo es Jackson Rathbone, y su pelo NO ES CULPA MÍA.

lunes, 19 de abril de 2010

The Buttefly Circus.


Un corto precioso.
El chaval del dibujo es un Simon Nessman en un papel arrugado.

sábado, 6 de febrero de 2010

Lua.






La gente cambia. Demasiado, y demasiado rápido, y, cuando te das cuenta, ya no eres capaz de reconocer a alguien con quien te has criado.
Lo peor de todo es ver, conversando de manera normal con ese alguien, que en sus ojos ya no hay comprensión, no hay ese brillo de confianza que había antaño. Y duele, duele ver cómo te mira como si estuvieses loco, como si fueses un extraño.
Descubres que las cosas de las que antes se reía, ahora le asustan, y te mira como si fueses un loco infantil cuando las dices. Y ese hermano, ese amigo, se convierte en un extraño.
Encuentras que a esa persona que lo daba todo por ti ahora le das miedo, le resultas extraño, o patético, incluso. Y eso es mucho peor que haber perdido a esa persona para siempre, porque te sientes terriblemente solo y vacío, como si fueses un muñeco obsoleto con el que un niño no quiere jugar.
Otra decepción. Bueno, no es la primera y, estoy segura, no será la última.

sábado, 23 de enero de 2010

Under the impulse.


¿Qué me ha pasado? ¿Habrá sido la Coca-Cola? ¿o, quizás, la exquisita magdalena que me he tomado después de la susodicha?
¿Nunca han hecho algo por... pura locura? ¿Se han dejado llevar alguna vez por un impulso extraño, una especie de euforia loca que le ha llevado a hacer cosas que jamás harían un día normal?
Y, se estarán preguntando - o, al menos, la gente que me conoce -: "a ver, niña, por Dios, ¿qué narices has hecho ahora?". Pues... en fin. Es una larga historia, pero la voy a resumir tanto que va a parecer un episodio de alguna serie cutre americana.
Hoy he salido a la calle y, cómo no, estaba lloviendo. Había quedado con una amiga relativamente nueva con la que me río mucho y, efectivamente, me reí muchísimo, pero no quiero aburriros con los detalles.
El caso es que fuimos a un bar - esto lo cuento porque creo que es el causante de la locura -, y tomé una Coca-Cola y una magdalena de la que me encapriché.
Al volver a casa, tocamos la guitarra, hobbie que compartimos - fundamental para que una persona me comprenda: el gusto por la música -, y...
Oí unas voces muy, pero que MUY familiares en la calle. Son inconfundibles, y gritan como posesas - jeje -, así que ¡por supuesto que las oí! El caso es que entonces estábamos tocando una eléctrica y una española, así que le dije a mi amiga "vamos a vacilarles un poco" y, siguiendo un extraño impulso, cogí el amplificador, lo enchufé a la guitarra eléctrica, subí mucho el volumen y abrí el balcón.
Claro que nos oyeron; tocamos a todo trapo. Hicieron peticiones, y todo.
Y, con un "¡¡VIVA EL ROCK ´N ROLL!!" de una de las niñas, terminó el concierto improvisado...
¿Qué les parece? ¡¡Con lo tímida que soy yo!!
Se nos va de las manos, señores, se nos va de las manos. Así que, si alguien conoce el motivo de mi extraño impulso guitarrístico, que me lo diga, por favor, a ver si lo puedo aprovechar.

Y, sí, estoy escribiendo una canción, pero aún no está acabada.

El dibujo es hecho por mí, y es el cantante John Mayer. El vídeo es bastante apropiado, ¿no creen?

lunes, 14 de septiembre de 2009

Septiembre, gris septiembre.


Tras dos semanas en un bellísimo lugar de cielo azul, playas impecables, calles de casitas blancas con azulejos de colores, pueblecitos encantadores con intrincadas callejuelas, lugares de ocio increíbles e inolvidables y un calor asfixiante, pero, finalmente, soportable...De vuelta al gris, al viento, a la piel de gallina, al mismo color de cielo, mar y ciudad. Gris. Cómo lo odio.Vuelta a la misma ciudad, la misma casa, los mismos instantes quieto, en blanco, sin saber qué hacer... Lo mismo.Lo único que me hacía ilusión de llegar a casa era poder coger la guitarra a la que tanto cariño le tengo - y tantos rallajos he hecho - y tocar mi música de nuevo. También era un alivio no tener que ponerse todo el día al lado de un ventilador para no morir de calor...Pero, por lo demás, todo era asquerosa y pesadamente... aburrido. Y, ¿por qué? Porque mi mejor amiga ya se ha marchado. Y no volverá.El otro día fui al cine a ver una comedia romántica. Cuando volví a casa, los ánimos estaban cladeados y mi hermana, de mal humor por tener que volver del sur al norte, comenzó a desahogarse conmigo dando un paseo por las deprimentes calles grises de la ciudad. Que si "tengo una depresion de caballo", que si "me cago en la mierda de pueblo"... Al final, acabé llorando por la vida en general, y no pude parar hasta llegar a casa. Entonces cogí mi libreta de canciones y, en cinco minutos, ya tenía las estrofas de una canción. Lo único que me faltaba era el estribillo y, en cuanto tuve el ritmo, salió solo.Porque esta canción me salió del alma. Y es para ti, amiga mía. Espero que vuelvas algún día, te echo de menos.



Dejo un dibujo mío de Jasper Hale, de la película Crepúsculo. Espero que os guste.