martes, 13 de diciembre de 2011

While my guitar gently weeps.



Cuando era pequeña, tenía una orquesta en la cabeza. Había guitarras, pianos y baterías en abundancia, violines, e incluso varios vocalistas. Tocaban las veinticuatro horas del día sin descanso, y eran buenos, muy buenos. Llenaban esos vacíos en que no quería pensar o no sabía qué decir. Llenaban esas clases en las que no atendía. Llenaban las tardes de lluvia encerrada en casa, y ponían banda sonora a cada momento.
Tocaban de todo: música que conocía, como Queen, Dire Straits, The Beales, y otros - tuve una infancia de buena música, gracias, papá -, pero también cosas abstractas, inventadas, sin nombre.
Cuando aprendí a usar el ordenador comencé a recopilar las letras de esas canciones, pero, como no sabía tocar ningún instrumento, aquello jamás podría salir de la memoria de mi ordenador, de mi cabeza. Aun así, cada canción estaba perfectamente planificada, de principio a fin, con solos y todo - estaban escritas en un inglés pobre; era pequeña e inexperta -.
Hace un par de años o tres, aprendí a tocar la guitarra, y algunas de esas canciones pudieron ser interpretadas ante un público imaginario, pero muy pocas. Me olvidé de todas ellas y comencé de cero, con mi inglés bastante mejorado.
Pero sigue habiendo canciones que la banda de mi mente toca sin saber qué está tocando. Por ejmeplo, hace un par de meses me compré un teclado. Lo primero que hice con él fue sacar una pequeña melodía que compuse en mi mente hace tantos años que ni me acuerdo. Se la enseñé a mi madre y le dije "mira, mamá, esta canción la compuse hace años", a lo que respondió: "Pero si acabas de empezar a aprender a tocar el piano...". Yo respondí "pero es que no la compuse en un piano; la compuse en mi cabeza".

Curioso.

Sed felices.

sábado, 26 de noviembre de 2011

I don't give a DAMN about my reputation!



Esto va a sonar a típica entrada de típico Blog de típica adolescente imbécil e indignada con el mundo, pero ¿a quién le importa? Tengo dieciséis años, creo que eso me da derecho a indignarme de vez en cuando con el prostituto mundo en el que me ha tocado vivir.
Ojalá hubiese un poco de jodida libertad en el mundo, ojalá. Que si no te controlan tus padres te controlan tus profesores, o tus compañeros de clase (indirectamente, con las típicas miraditas de "no me gusata como vistes", "por Dios, péinate mejor, alísate el pelo o algo", te están controlando) o cualquier gilipollas integral que se cree con derecho de decirte qué hacer sólo porque es adulto y "experimentado", "que ha vivido mucho" y tú eres un "estúpido adolescente que no sabe nada de la vida"...
Pues, ¿sabes qué? Que siento decir tacos, pero que se joda el mundo. Soy como soy, y si he obrado mal, ya será el karma, Dios, el universo quien me castigará, así que deja de tocarme las pelotas, déjame ser como soy y vive tu vida, chaval, que yo me ocuparé de vivir la mía.


Conclusión: jamás me había sentido tan adolescente como hoy (je, je).


Sed felices.

sábado, 8 de octubre de 2011

Poison Oak part two


1

Polly cerró la puerta tras ella y miró a Gabriel con gravedad. Él respiraba con dificultad y se había llevado las manos a la cabeza, y tenía los ojos muy abiertos, como si tratase de capturar la máxima cantidad de imágenes posibles antes de que la tragedia sucediese.

Polly se acercó a la cocina a por las pastillas, mordiéndose el labio inferior, preocupada. Sabía perfectamente dónde estaban; no era la primera vez que se las daba. No sabía cuántas necesitaría, por lo que cogió el bote entero y se acercó a él.

No tenía buena pinta; estaba medio agachado, de espaldas a ella, y su pecho se hinchaba y deshinchaba rápida y entrecortadamente. Le puso la mano en el hombro. Él estaba temblando como un flan, así que se apresuró a sacar una pastilla del bote.

– Gabriel – dijo –, toma…

Él giró bruscamente, tanto que tiró el golpe de pastillas abierto al suelo. Polly le miró a los ojos y vio que ya no enfocaba la mirada y sus pupilas se movían frenéticamente, tratando de aferrarse a la luz.

– ¿Puedes verme? – dijo ella.

– N… no… sí. Un poco… – su voz se quebró, llena de angustia, y se llevó las manos a la cara.

– Gabriel…

Ella intentó abrazarle, pero él la rechazó.

– Polly, no… vete.

Ella bajó los brazos, suspirando.

– ¿Cómo dices…?

– Quiero que te vayas, ¿estás sorda?

Polly no podía creérselo. Llevaba dos meses cuidando de él, apoyándole cada vez que sufría una crisis, ayudándole cada vez más a medida que iba perdiendo la vista. Sabía que él era algo arisco y difícil, que tenía mucho carácter, y que llegaba a ser hasta huraño a veces, pero siempre se había mostrado diferente con ella, agradecido. Pero, ahora…

– No pienso irme. He pasado a tu lado… meses… soportando todo esto, y no puedes echarme así.

– Polly, te he pedido que te vayas, no que me cuentes tu vida, así que sólo lárgate.

– ¿Cómo puedes ser así? Me debes… ¡me debes muchísimo!

– ¿No debería ser yo quien dijese eso?

Polly se llevó las manos a la cabeza, intentando encontrar algo racional que decir entre las palabras que se arremolinaban, desordenadas, en su cabeza.

– ¡Eres, eres… idiota! ¡Deja ya de intentar alejar al mundo de ti, esto no es un concurso de a ver quién es más tozudo así que deja ya de ser así de… masoquista!

Él apartó las manos de su cabeza y gritó:

– ¡Polly, cállate de una vez y déjame solo! ¡Estoy harto de ti, te he soportado porque… no sé por qué, pero ya me he cansado así que lárgate de una maldita vez!

Le miró. La cara de ella estaba teñida de tristeza, sus ojos llorosos. Entonces, ella asintió, dejó la pastilla que aún tenía en la mano sobre una mesa y se marchó, cerrando la puerta de un portazo tras de si.

Fue lo último que vio él en su vida.

Se dejó caer al suelo, temblando, y se hizo un ovillo en una esquina. Al fin había llegado, tras meses de agonía a la espera de que finalmente sucediese; allí estaba el mayor de sus demonios, había llegado oportunidad de encararlo por vez primera.

Y, por fin, allí estaba, y estaba, por fin, solo.

Se dejó caer al suelo, lleno de angustia por no poder ver ni tan siquiera una rendija del mundo, por el saber que tendría que enfrentarse al demonio, al que tanto había temido desde que supo que existía y que había esperado, pacientemente, a hacer su aparición, cada día durante el resto de su vida.

Olía a café, y escuchó el sonido de la cafetera rebosante en la cocina, acompañado por el sonido agitado de su propia respiración.

No, ésa no era su respiración. La suya sonaba más tenuemente y más lenta. Aquella era demasiado rápida y profunda…

Hubo un sonido de algo duro chocando contra el suelo, y la respiración se acercó, tanto que podía sentir un aliento en la cara. Deseó poder ver lo que tenía delante, quiso alargar la mano para saber qué era, pero estaba tan asustado que sus brazos no le respondían, así que se quedó quieto, esperando a que algo sucediese.

Entonces, se oyeron los mismos ruidos contra el parqué y la respiración se alejó hasta desaparecer.

Permaneció allí un lapso de tiempo que le pareció eterno. Entonces, se levantó, lentamente, apoyándose contra la pared. Caminó con los brazos extendidos para no chocarse, aunque tropezó en varias ocasiones, hasta la mesita donde estaba el teléfono.

Entonces, oyó otra respiración, esta vez a la altura de su nuca. No era Polly; no olía como ella, sino que tenía un olor extraño, como de hierba recién cortada y tierra húmeda… Notó que algo – ¿unos dedos, tal vez…? – suave y frío le rozaba la nuca…

Se quedó muy quieto, esperando algo, pero, de nuevo, la respiración desapareció, esta vez acompañada con un sonido de pasos.

Descolgó el auricular del teléfono. Le costó concentrarse en los números en relieve para marcar, pero al final lo logró, y no tardó en escuchar una voz al otro lado de la línea.

– ¿Hola? ¿Quién es?

– ¿Mamá? – murmuró él.

Se produjo un breve silencio. Gabriel pudo imaginarse a su madre apretando los labios, sorprendida.

– Gabriel.

Él tragó saliva y respiró hondo. Hacía mucho que no hablaba con su madre, y había muchas cosas que se moría de ganas por decirle, pero la angustia de estar sumergido en la oscuridad le impedía pensar con claridad, y todo lo que pudo hacer fue tratar de que su voz no sonase temblorosa al hablar.

– Mamá, ha sucedido.

Introducción a una entrada (AKA "Posion Oak part One)

Estoy
BIEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEN.

Discúlpenme, lo necesitaba. De corazón.
Hablaré sin muchos rodeos, porque me apetece "crear".
Estoy MUY a gusto en el instituto, MUY a gusto entre mis amistades, y definitiva y simplemente, todo me va de puta madre (perdón, es lo que hay).
Así que, sí, Greg/Rita/Kolpix/quiensea, está genial aunque tenga que levantarse a las siete y media de la mañana día sí, día también, hasta el siempre cojonudo fin de semana.
Hala, ya está de crónica de mi vida, que no soporto hablar de mí misma.

El texto que van a leer a continuación no es más que un fragmento de algo en lo que estoy trabajando. Nada oficial, sólo un comienzo... a ver qué tal.

domingo, 11 de septiembre de 2011

El imaginario del Señor Cellophane.


Hay una persona allí, pero la música es lo único vivo de la habitación. Esa persona está respirando, su corazón late, sus ojos parpadean, pero parece que no tenga vida. Una taza de café reposa en una mesita a su lado, pero hace mucho tiempo que las volutas de humo dejaron de bailar sobre ella. El reloj suena - tic, tac, tic, tac -, pero es un sonido tan muerto y repetitivo que aquella persona ya ni lo nota. En la pared, junto al reloj, unas cortinas descorridas muestran una ventana, tras la cual se halla un hermoso paisaje. Hay un tocadiscos en un rincón, y su música suena, suave y lenta, una guitarra y una voz rota dando vida al lugar.


El señor Cellophane lleva ya mucho tiempo allí, pero no sabría decir cuanto. No hace nada, no se mueve, no come, no duerme. Simplemente, espera, en silencio, espera a que las horas pasen, como si esperase que, en cuando todas ellas hayan terminado, algo maravilloso fuese a suceder. Y así lo espera, porque el señor Cellophane, con su café frío y su reloj, su ventana de hermosas vistas y su tocadiscos, espera a la muerte.
Hace ya tiempo que perdió las ganas de vivir, pero, de nuevo, ignora cuánto. Todo cuanto era bello en su vida se ha consumido, todo cuanto ha querido se ha marchado como cenizas en el viento. Él mismo no es más que ceniza, un fantasma en el olvido, un recuerdo que desapareció con el tiempo en la mente de otra persona.
Hace mucho tiempo que se siente solo. Hace mucho que se dio cuenta de que no es nadie, de que es invisible. De que es el señor Cellophane de la canción: podrían mirar hacia él, caminar a su lado, pero no darse cuenta de que está ahí. Y saber eso le consume.
El reloj marca las ocho y la estancia se llena de una luz anaranjada. Ya es la hora; el señor Cellophane cierra sus ojos y se sumerge en su imaginario.


El imaginario del señor Cellophane es un lugar maravilloso. Es la razón que tiene él para vivir, cuando se sumerge en él siente la sangre corriendo por sus venas de nuevo. Es un lugar tremendamente extraño, lleno de extraños árboles y criaturas, y nada tiene sentido, pero, curiosamente, para él todo es mucho más lógico que la vida real.
Comienza a llover, y es una lluvia maravillosa, fresca y suave. El señor Cellophane extiende los brazos y baila, da vueltas sobre sí mismo, alza la cabeza y respira hondo, dejando que las gotas de lluvia le empapen el rostro...

- Monroe. Monroe.

Abre los ojos. ¿Quién osa decir su nombre, sacándole de la maravillosa tierra de los sueños...? Unos ojos azules y cálidos le reciben, una amplia sonrisa ilumina un rostro pálido.
Ah, es ella. Su razón para vivir. Su imaginario en la tierra. Su sueño en el mundo real.
Le abraza y se levanta. La crisis existencial ha pasado, ella ha extinguido con su presencia las llamas de la miseria. Y allí están los dos, solos pero felices, porque no necesitan a nadie más en el mundo...



El texto anterior me ha salido del alma. Improvisación con inspiración automática.


Sed felices.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Septiembre, gris septiembre (III)


Y eso que hoy hace sol...
Éste es un "gris septiembre" diferente a los dos anteriores: este año me fui de vacaciones antes y entonces no estoy con la depresión de acabar de llegar a esta p*ta mierda de pueblucho asqueroso que huele a pis de gato (perdón, ¿vale? me salió del alma). De hecho, como ya he dicho, está haciendo un tiempo sorprendentemente... no-malo para este lugar y esta época del año, y hasta ayer yo estaba cojonutis, feliz como una perdiz; hacía una semana antes, me había reencontrado con amigos a los que llevaba mucho tiempo sin ver.
Pero... no pregunten por qué... hoy ha caído el ánimo. Me siento como una mierda. No sé, de repente, me ha dado un algo de que mi vida es una mierda y siempre lo será. Y, ¿quién puede llevarme la contraria? Porque la línea de tiempo de mi vida es muy simple... Empezar de cero - hacer amigos - ser feliz - recibir la puñalada de dichos amigos/irse lejos/que los amigos se vayan lejos/que se queden embarazada y tengan que irse - soledad, depresión intensa, ganas de suicido - oh, Dios mío, con lo maravillosa que es la vida, ¿cómo pude ser tan depresiva? Se acabó, nunca más - VOLVEMOS A EMPEZAR. Últimamente, se salta el último paso, salta a "en fin, la vida es así, ajo y agua, que no queda más remedio".
Así que no hace tiempo de "Septiembre, gris septiembre", ni estoy en la misma situación que en años anteriores, pero... ¡¡ay, Señor, llévame pronto!!

Los años anteriores tendría que haber puesto los otros "Unforgiven", pero, como por entonces no los conocía, aquí está mi favorito, digan lo que digan: "THE UNFORGIVEN III".

Sed felices.

lunes, 15 de agosto de 2011

Ríos.


Supongamos, supongamos que nuestras vidas son los ríos que van a parar al mar que es el morir. Supongamos que cada uno de nosotros es un río independiente. Podríamos hablar pues en afluentes, y sería lo más exacto dentro de lo metafórico, pero, para poder ser más precisos - y, todo hay que decirlo, poéticos -, hablemos de bañistas.
Cada una de las personas, lugares, momentos que han pasado por tu vida es un bañista. Hay bañistas que nadan durante un tiempo, otros que nunca dejan de nadar. Hay bañistas que se meten de cabeza y otros que únicamente mojan el pulgar de un pie antes de largarse.
Bien, estos bañistas abundan. Son las personas con las que te cruzas por la calle, a las que no les dedicas ni una mirada; son las situaciones que conoces pero a las que eres ajeno. No ocupan ningún lugar de tu vida y probablemente tú no ocupes ningún lugar en las suyas o en su historia, pero ahí están esas gotitas de tu agua, mojando los dedos gordos de sus pies.
Las personas a las que conoces pero no demasiado, los lugares en los que no permaneces por mucho tiempo, son los bañistas que se meten en el río hasta los tobillos o las rodillas. Tienen una cierta importancia, pero no demasiada.
Luego están los bañistas que jamás dejan de nadar en tu río, o que te acompañan por mucho tiempo: algunas manías, costumbres y miedos, un tatuaje, un familiar al que estás muy unido - un hermano, tal vez -, tu propio cuerpo. Tienen mucha importancia, pero te acostumbras tanto a ellos que los ignoras. Y, si llegas a perderlos - más factible en el caso del hermano -, notarás su ausencia en gran medida.
Veo que ya van captando la idea, así que pasemos a la parte importante; los bañistas que nadan a lo más profundo de tu río, cogen un puñado de la arena y se hacen de este modo con un poco de tu alma. Algunos nadarán por un tiempo, otros se marcharán rápido, pero todos cuando se vayan te dejarán con un hueco que jamás se rellenará.
Hay bañistas que no hacen daño y hay bañistas que tiran su basura, lo peor de ellos, a tu río. Y tú tienes que aguantarte y limpiarlo lo mejor que puedas para seguir fluyendo.
Supongamos que nuestras vidas son los ríos que van a parar al mar que es el morir. Disfruten de sus bañistas, disfruten del momento, porque a todos nos espera el mismo final.

Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar, que es el morir;
allí van los señoríos derechos a se acabar y consumir;
allí los ríos caudales, allí los otros medianos y más chicos,
y llegados, son iguales los que viven por sus mano,
y los ricos.


Jorge Manrique

lunes, 8 de agosto de 2011

Where did the time go?



I've lived trough sixteen marvelous years,
I've been stunningly happy.
My eyes have seen so many wonders,
the cities of Rome, Florence,
the beautiful Mediterranean beaches,
and a thousand things my eyes
will never be able to forget.
I've lived so much in a few years,
but I still getting amazed by
the blue sky,
the beach at night,
the human soul,
EVERYTHING.


Sí, dieciséis. No mola. Forever young, I want to be forever young...
Pero supongo que es pronto (ejjemmm) para llamarme "vieja".
Aún así, en estos añitos, he aprendido bastante, me he dado muchas leches contra paredes invisibles - y visibles, que soy pelín torpe... -, y, como ya he dicho, he visto cosas...
Aún así, espero poder vivir mucho más: aprender muchísimo, darme leches, decepcionarme, caer y levantarme, y rollos hippies de esos...
¿Saben qué es lo gracioso? Cuando cumplí once años, soñaba con ser la escritora más joven en conseguir un Best Seller. Creía que era lo bastante buena, pero ni por asomo, daba pena.
A los doce, trece, catorce... más de lo mismo.
Ahora, me conformo con vivir lo suficiente para ver publicado un libro, aunque no tenga nadita de éxito.
Lo mismo exactamente con la música.
Ay, Señor, qué vida esta...
En fin.
Hoy, me llena de orgullo y satisfacción decir que he vivido mucho en estos pocos años, y que, si Dios quiere, ¡¡lo que me queda!!






I JUST DON'T KNOW...






Sean felices.

miércoles, 20 de julio de 2011

Live 'n Kickin'


A ver, los documentales, por definición, no me gustan. Me tragué tantos en mi infancia sobre animales ("El hombre y la tierra", "National Geographic", y tal), que supongo que el ¿género? me cansó.
Pero éste es un documental diferente. Y, ¿cómo no iba a serlo? "Live 'n kickin'", protagonizado por los siempre geniales "100 Monkeys"... Muestra su modo de vida "on the road", algunos conciertos, anécdotas... y payasadas, que para algo son los monos. Ben J (Benjamin Johnson), Ben G (Benjamin Graupner), Uncle Larry (Mr. Laurence Abrams), Jerad Anderson (J.Rad) y Jackson Rathbone (J.Action)... y por supuesto Gus, ese perro tan majo. Realmente, aunque el autobús huela mal (son más de cinco tíos juntos, es normal), duerman poco y todo eso... Daría lo que fuera por ir de gira con ellos. Viajar, ir de un sitio a otro, eso siempre me ha sonado como una vida genial. Y aún encima música, buena música... Oh, sí.
Si entiendes inglés, te lo recomiendo. Si no, aún así, también, porque se ven algunos conciertos realmente geniales. En serio, apetece tanto ir a uno...
That's all, folks!

Sed felices.

PD: Probablemente se elimine el vídeo de Youtube en breve, así que... ¡a verlo! jaja

jueves, 16 de junio de 2011

MUSCLE 'N FLO



Hoy, jueves 16 de junio, a las 19:37 horas, escuchando esta canción de Menomena, "Muscle and flow", he terminado un nuevo proyecto. Estoy castigada y algo deprimida, pero, ¿a quién le importa? Tengo otro hijo. Pendiente de revisión y de que un primer lector de el visto bueno, pero terminado, por fin.
Y no sé por qué, y toco madera, pero... tengo un buen presentimiento.


Sed felices.

lunes, 6 de junio de 2011

I know she said it's allright



Al fin, volvemos a la... ¿libertad? Mentira, no somos libres; somos esclavos de nuestras manías, prejuicios, las modas, los poderosos... Así que, ¿cómo llamar a este estado...? Quizás... "estado en el que las únicas preocupaciones son si queda queso, qué tatuajes me adornarán en un futuro si Dios quiere (aunque papá no) y cómo respirar y caminar a la vez". Mh. Me gusta.

Os dejo; necesito QUESO.

Sed felices.

miércoles, 1 de junio de 2011

The day I leave this world.


El día de mi funeral, quiero... quiero buena música. Quiero que la gente haga chistes, aunque sea humor negro, aunque dejen en ridículo a esa persona que ya no estará allí para perseguirles con una zapatilla por ofenderle. Quiero... que haya mucho whiskey y que todo el mundo mayor de once años pueda probarlo; quiero pizza de chocolate y de patatas fritas - oh, SÍ; EXISTE -, y por SUPUESTO, pan con queso, mucho pan con queso. Quiero una fiestecilla en cualquier sitio donde se pueda enchufar un amplificador, y que las personas que probablemente ahora me odien pero que formaron hace no mucho parte de mi banda de rock, se pongan a hacer un poco de ruido, celebrando que jamás tendrán que volver a soportarme.
Quiero un monólogo de mi padre - un cómico cojonudo - y que nadie llore - tampoco tenía esperanzas de que nadie lo hiciese, pero todos conocemos a mamá, así que, Anita, hermana, abrázale y dile que se deje de conachadas, que estaré bien -. Quiero que mi familia de locos cante una canción a lo "All together now", aunque se inventen el 50 % de la letra. Quiero más, más pan con queso, y que me enterréis con Rita, un móvil y... bueno, ¡sorprendedme!
No me importa dónde acabe mi cuerpo; como decía mi bisabuela, "por mí como si me dejáis en el pasillo; no me voy a enterar". Lo que sí quiero es que os riáis todos mucho y que alguien haga un brindis con alguna bebida poco glamourosa. Y quiero que citéis a Ford Fairlane y a Les Luthiers.
Por último, sería la leche que consiguiéseis a "100 MONKEYS" para tocar unas cuantas cancioncillas. Son la leche.
El día en que eso suceda, que espero que sea dentro de muchos años - toco madera -, quiero que todo el mundo sea feliz. Y, lo advierto, ¡pienso aparecerme para comprobar que todo lo hayáis hecho bien!

Hasta entonces, o incluso antes (esperemos).

Sed felices.

sábado, 28 de mayo de 2011

After years of expensive education


Todo tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Muchas, muchas veces, dominan las malas, pero, ¡eh! ¡estamos ya en verano! ¡en dos semanas me olvido del prostituto colegio! ¡YEPALE!
El verano me devuelve las ganas de vivir, en serio. La ley de Murphy no tardará en tocarme los coj*nes, pero hasta entonces, lo dicho: ¡yepale! A volver a los bocatas diarios (atún con mayonesa... así, reblandecidos y como con salsita por el sol... mmmm), al olor a sal día sí y día también, al pelo de hippie después de secarse "saladito", al agua heladaHELADÍSIMA, la playita a diario hasta que me harte y más allá...
Y la playita... ¡tiene telita! ¡Qué fauna te encuentras cuando vas a una playa en la que no conoces a nadie! Eso, como digo, tiene su parte buena y su parte mala; la buena es que te importa un merengue la opinión de esa gente. La mala es que... son especialitos, pero en el sentido de que son lo típico de por aquí. Es decir, que son... "normales". Sólo decir lo más traumático que oí el año pasado, de una madre a un hijo: "¡¡NOEL, VEN AQUÍ QUE TE VOY A DAR UNA LECHE QUE TE VOY A DESMONTAAR!!".
Galicia; el único lugar donde se desmonta a los hijos a leches.
Y mi cotilla familia, que se sabe la vida de estos desmontadores de extraños nombres... lo dicho; ¡vaya fauna!


Sed felices. Yo... voy tirando, y mejorando, gracias.

viernes, 6 de mayo de 2011

Faces look ugly when you're alone


Mi vida ha sido una sucesión de decepciones. Primero, la decepción de saber que la época de dormir todo el día y no tener que andar llegaría a su fin. Después, que las cosas mágicas y estupentasticosas no existían. Más tarde, que los años de la adolescencia serían un período en que ni yo misma, que tan reflexiva y profunda me había estado considerando, me comprendería.
Y también esa decepción que lleva acompañándome desde que tengo uso de razón. La gente se cansa. Se cansa y te larga. Como a un perrito que ya creció y ha dejado de tener gracia. O a un crío que no ha dejado de tener michelines, que cuando era bebé eran graciosos, pero ahora resultan ridículos.
Y se cansan de ti tan rápido que ni te lo esperas. Es como... "'¡puf!". Un día no puedes creer que hayas logrado ser tan feliz, y al día siguiente te das cuenta de que si algo es demasiado bueno para ser real... es que no es real.
Hasta ahora, la gente no había tenido demasiado tiempo para cansarse; es lo bueno de viajar mucho en la infancia. Pero... siete años en un mismo sitio son demasiados.

Mi vida ha sido una sucesión de decepciones, así que... ¿por qué iba a ser diferente ahora?

Quizás por esas tres personillas o así que merecen la pena...

miércoles, 20 de abril de 2011

I'm your ch-ch-ch-ch-cherry bomb!




Una chupa. Eso era todo. Ni siquiera era de cuero, pero tampoco era "plastiqueira", ya saben; estaba en un punto medio. "Demasiado macarra", dijeron. ¿"Demasiado macarra"? ¿En serio? Hay alguien haciéndose una idea equivocada de mí... no soy una pijita, de esas que visten de rosa, y no soporto llevar vestidos, aunque me pese, porque algunos son "ideales"... Simplemente soy así, y no puedo cambiar mi mente.
Así que ya lo sabes, hermanita; I'm a cherry bomb.

YEAH.

viernes, 15 de abril de 2011

Llamamiento



Rita C. Gregson al habla, emitiendo para quien le escuche desde su choza de la Aldea de los Sombrereros Indios.

Rita está feliz. Tiene los ojos de color azul y unos amigos cojonudos. Y una letra incomprensible, también, de manera que en un futuro, ni se comprenderá a si misma.
Rita también tiene otro nombre. Greg. Greg de Gregson. Le gusta como suena. Le gusta repetirlo mentalmente como el apodo de una estrella del rock.
A Greg le gusta dibujar, hacer largas rexlefiones, desarrollar opiniones y teorías conspiratorias. También le gustan las libretas nuevas, el color azul del mar cuando hace bueno y el olor a playa. No soporta el sonido de un anorak rozando contra una superficie rugosa, ni los guardas de seguridad, ni los jardines botánicos comestibles (aunque sí tomar un pétalo de camelia de vez en cuando). También le gusta charlar por telepatía con Waldo O'Brother, (aunque su hermana, Edelfasinda Padresca Brones O'Brother le cae un poquito mal), mandar postales a la cárcel a Bubba e insultar a Lalo Carra Moza-Lozana con Willy Malkovich, pero de ello hablará en otra ocasión.
Greg no es perfecta, por eso no quiere a alguien perfecto. Sólo espera que alguien con muchos defectos y ganas de hablar largo y tendido escuche y tome nota. Porque tiene muchos amigos, pero se siente un poco incomprendida y sola, y no lo soporta, porque no es justo, no ahora que es tan feliz.

Rita C. Gregson, al habla y a la escucha.

¿Hay alguien ahí...?


domingo, 10 de abril de 2011

Oh, my God, the wing's on fire!!


Mh... interesante.
Todos vamos a morir. Eso es algo que deberíamos tener clarito ya desde el principio de la entrada. Bueno... Todos menos Sohora vamos a morir. Y es probable que Sabela tampoco muera. En todo caso, me pido morir primero.
En fin.
Llevo... desde hace lo que me parece mucho sin ser capaz de escribir algo bueno. Será que con eso de las vacaciones cerebrales, me he quedado sin "yodida" imaginación. Eso creen, ¿eh? Pues se van a cagar.
No, en realidad, no.

Bueno, en este día martes quería hablar de la muerte. Estábamos mis amigas y yo haciendo una lista de cosas que hacer en verano, que yo interpreto como "cosas que hacer antes de morir". Tengo una amiga a la que le propusimos que se uniese, y dijo que no, que ella quería algo un poco más normal. ¿¿Se lo pueden creer?? Normal. Ni que no me conociese.
Lo que me lleva a pensar en los bajones y lo mal que nos hacen. Porque, estés genial o deprimida, la muerte llegará cuando le salga de ahí, y es algo que no debes olvidar, porque no podrás ni puedes hacer NADA para evitarlo, simplemente pasará, y de tí depende quedarte con ganas de más o quedar satisfecho. Por eso tengo que hacerme un tatuaje que me lo recuerde cada vez que lo mire... Mh...


Sean felices. Incluyéndote, Bells. Por favor, vuelve a ser quien eras...

martes, 29 de marzo de 2011

Dada, di, dada, di, doo


Un comentario en la entrada anterior me recordó una conclusión a la que llegué oh the other day, when I was bored. So.

El mundo puede dividirse en dos (o tres), según:
- Gente idiota y gente no tanto.
- Gente que reflexiona y extrae conclusiones y gente que pasa.
- Gente a la que le gusta la música y gente a la que no (NOTA: "no música" incluye reggaeton).
- Gente y animales (NOTA: "animales" incluye C.A.N.I.s).
- Gente perfecta y gente imperfecta.
- Gente decente e (popularmente-conocidos-en-el-pueblo-como) hideputas.
- Gente humana viva y Rock Like Teen Ilusion's.
- Gente alocada y gente que jamás probaría el alcohol... hasta que llega a la Universidad y cambia.
- Gente maja y gente con el pelo rojo tomate falso y asqueroso como el cerebro que oculta.
- Gente que cree en algo y gente que trata de no pensar en ello porque no quiere creer.
- Gente humilde y gente gilipollas (los hay a porrillo).
- Gente a la que le gusta el queso y gente a la que no.
- Gente con pecas que no quiere pecas y gente sin ellas que sí las quiere.
- Gente que sabe ser mala y gente que no.

Y, por último, pero no por ello menos importante, sino más, de hecho, por ser la razón de existencia de esta entrada...

- Gente a que odia la primera rebanada de pan de molde y gente que la adora.

Y bueno, yo... No me considero idiota... Reflexiono incluso-quizás-demasiado (léanse todas las entradas anteriores). Adoro la música. No soy cani. Soy de lo más imperfecta. Me considero decente. Soy una RLTI. No soy una alcohólica, pero una vez no me matará... No tengo el pelo rojo (DIOS NOS LIBRE DE OTRA MÁS). Tengo fe. Soy... humilde... creo... Enfán. ADORO EL QUESO. No tengo pecas y, sí, me gustaría tenerlas. Y no sé ser mala, por mucho que a veces me pese.
Y ADORO esa primera rebanada, con una parte entera de "borde marrón". Antes no me gustaba, pero le he ido cogiendo el gusto.
Y sería genial que no fuese así de imperfecta, pero that wouldn't be me, and that wouldn't be right.

Sed felices.

viernes, 11 de marzo de 2011

No, no, oh, oh, yeah






Es gracioso. Nate lleva días sin hablarle, y lo echa de menos. Echa de menos su vitalidad de infante, su inocente alegría. Estúpido, ¿eh?; ella misma la ha apagado como quien sopla a la débil llama de una vela.
Pero añora que él pueda ser feliz, permanecer alegre. Quizás porque eso le hacía pensar que quizás también ella podría serlo. Quizás porque era la más pura esperanza.
Mira a su pequeño saltamontes. Está acurrucado junto a ella, con la mirada perdida en algún punto de la sucia pared que les cobija del viento. Se pregunta en qué estará pensando...
En es achica, seguro. No sabe su nombre, ni cómo es, pero no le cabe duda de que le ha llegado hondo, y no en mucho tiempo, porque Nate apenas se ha separado de ella desde que se conocieron.
Suspira. ¿Debería buscarla? No lo sabe. ¡Algo que la gran Greg no sabe! Es increíble.
En silencio, toma la resolución de ayudar a ese niño a sacarse el amor de la cabeza... o a lograr que sea correspondido.

domingo, 6 de marzo de 2011

With you in my head



Nate está atontado. Al principio, a Greg no le importa; sabe que es un crío y que los críos se atontan por cualquier estupidez - una chica, una pelea... -. Pero empieza a molestarle un poco al ver que no se le pasa.
A la enésima vez que le sorprende mirando al infinito medio sonriendo - con cara de bobo, vamos -, le da una colleja.
- Au -exclama él.
- Deja las nubes, niño.
El pequeño Nate se frota la nuca dolorida - parece que no, pero Greg pega fuerte -, y frunce los morros cual infante. Pero no han pasado ni cinco minutos cuando vuelve a su submundo de pensamientos fantasiosos, que este día se han centrado en una encantadora niña de nombre Scout. Recordó sus ojos, su sonrisa amigable, lo diferente que era de... PLAS.
- ¡Maestra...!
- Ya has tenido suficiente de eso por hoy. Levanta el maldito pandero y ponte a trabajar.
- Pero, maestra, es que esa niña...
- Déjalo, saltamontes. Eso sólo te hará daño.
Nate baja la cabeza.

viernes, 4 de marzo de 2011

Devil man are coming for your soul


Dejemos la historia de cómo nos conocimos yo, Greg y el pequeño Nate por una entrada. O por más, si eso... Depende de la opinión pública, sor pusuesto.
Porque quería hablar un poco del mundo. Ajá, volvemos a los viejos tiempos. Pero con la variante de que no van ustedes a comprenderme. Bueno, vale, eso no es una variante, pero ENFÁN.
También quiero RECORDARME A MÍ MISMA que la próxima entrada paréntesis será de positivismo, ¿eh? Que no es sano ser tan idiota.
So.

Todo esta reflexión comenzó años ha, pero se manifiesta hoy por notar que la idiotez aumenta con los años. Estaba con mi familia sentada a la mesa, mi hermana estaba leyendo una revista, y había un anuncio de una marca de telefónica (ejem Movistar ejem, ejem, jerejejeeem). El anuncio decía "ven y llévate este superchúpilisguay móvil de última generación por 0 EUROS", o una mentira similar. Y mi padre dijo a mi hermana dubitativa: "Hija mía, estas empresas se benefician del dinero de idiotas. Y, como no somos idiotas, de nosotros no se aprovecharán en la medida en la que pueda impedirlo". Más o menos, vamos; el caso es que ése era el mensaje.

Creo que no conocemos nada en absoluto. Ni sobre Movistar ni sobre nada. Somos unos idiotas. Nos dan una mentira jugosa y nos lanzamos a ella como cerdos hambrientos. No es la verdad, pero, cojona de mona, lo bien que sabe, así que, ¿qué importa?
Yo se lo diré: ahora se creen muy escépticos y muy guays, ustedes los modernitos vanguardistas y whatever leches más. Pero, nosotros, los locos, sabemos más de lo que parece. Pero, si lo decimos así, en voz alta, se nos llama eso, locos, y se nos ignora.
Pues bien, los locos no somos idiotas, y algún día habrá justicia en el mundo.
Y bueno, en fin, ese día probablemente el mundo se acabará, porque para toda la justicia que hay que impartir, se acaba antes con un diluvio universal, o un meteorito, o algo.
Bah, lo mío son las teorías conspiratorias (especialidad en escala mundial), no las del fin del mundo, así que a cagar. Hala.

Sean felices.

viernes, 25 de febrero de 2011

Atlas


Está desesperado. Lleva menos de un día fuera del refugio de Greg y ya está muerto de hambre y frío, sucio y aterido.
Qué miedo le da esta gente. De hecho, va prácticamente escondiéndose de farola en farola, de farola en contenedor, de contenedor en banco. Le resultaban extraños, impredecibles, sobre todo después de lo que Greg le ha contado.
Por la noche, empieza a llover a cántaros, y no sabe adónde ir. Está acurrucándose bajo un banco - mal escondite; muchas goteras - cuando ve unos ojos enormes mirarle con curiosidad.
- Hola.
- Ho-hola.
Los ojos le sonríen.
- Me llamo Scout. ¿Y tú?
"Yo tengo miedo", quiere decir.
- Yo Nate - dice.
- Encantada de conocerte, Nate.
Nate asiente, poniéndose colorado. No sabe responder a eso; nadie le ha enseñado.
Se asoma un poco más. Es una chica bonita, y va bien abrigada, protegida de la lluvia por un paraguas.
- ¿Por qué estás aquí, Nate?
Nate se encoge de hombros; la verdad es que le da mucha vergüenza. Especialmente, le da vergüenza decírselo a esa chica tan linda.
- ¡Scout, vamos! ¡No te entretengas!
Ella gira la cabeza.
- ¡Sí, mamá! - Mira a Nate - Hasta otra, Nate.
- Adiós - dice él.
En cuanto ella se va, deja de llover y sale el sol. Nate sale de su cobijo y camina adonde sus pies le llevan, sonriendo, pensando en esa chica que le ha dado un rayito de esperanza. Greg dice que todo el mundo es malo, pero ella ha sido amable, agradable.
En el cobijo, se tumba junto a su maestra, pensando que el mundo ha ganado una batalla al cobijar a aquella buena persona. Una batalla contra Greg y su pesimismo. Tiene que decírselo.
- Greg. He conocido a alguien. A alguien bueno.
Ella abre un ojo.
- Qué suerte. A pocos así conocerás.
Nate sonríe. Aunque Greg sea orgullosa y no lo diga, él ha ganado. Por una vez.
Cree que ella se ha quedado dormida, porque no habla, pero al poco rato, oye su voz.
- Nate.
- ¿Sí?
- Te dije que no lo manchases todo de barro al volver, mamarracho.
Nate mira sus pies y ve que ha manchado su manta. Se da cuenta entonces que Greg sabía que volvería. No ha ganado. Ha perdido. Otra vez.

lunes, 21 de febrero de 2011

Panic!






Demasiados mitos se le han caído ya; ha dejado de tener fe en la humanidad, en la ley, en... todo en lo que alguna vez creyó.
Quiere escapar para dejar de sufrir, y porque Greg empieza a darle miedo. Quiere escapar, pero no hay una casa a la que volver, y, por otra parte, los "modernos" y demás subespecies siguen allí, pasando por delante de su refugio, a veces mirándoles con desprecio, otras ignorando su presencia.
Por otra parte, a Greg parece importarle un pito que él esté allí o no. Ella encontrará a otro al que enseñar; hay muchos solitarios como él allá fuera.
Así que se levanta, y se dispone a marcharse. No tiene nada, así que no deja rastro de estar allí o haberse marchado.
- Te vas.
Se da la vuelta. Greg está tumbada de espaldas a él, entre unas mantas sucias pero calientes.
- Yo...
- Te vas.
Nate se encoge de hombros. Greg gira la cabeza un momento, luego vuelve a su posición.
- Cuando vuelvas procura no dejarlo todo lleno de barro, ¿quieres?
¿Cuando vuelva? No piensa volver...
- No pienso volver...
- Ya. Eso dicen los "valentones" como tú. Veremos qué te parece mi compañía cuando lleves un par de días sin comer, rodeado de monstruos.
Nate está enfadado. Enfadado por que ella le considere un inútil. Enfadado por serlo.
- Sabré apañármelas sin ti; todo lo que has hecho es destrozarme.
Greg se encoge de hombros. Nate se dispone a marcharse, pero antes de hacerlo oye su voz diciendo:
- Recuerda, pequeño saltamontes; esto es la jungla.
Se estremece de miedo, internándose en la noche.

jueves, 17 de febrero de 2011

Being a monster



Nate no camina por la ciudad como antes hacía por su pueblo; ahora se fija, no sólo corretea sin preocupación. Se fija en la basura, inerte y humana. Este sitio le da miedo, y más aún después de lo que le ha contado Greg sobre el mundo. Sabe que ella es buena y sólo se lo ha contado por su bien, pero aún así, desearía no haberlo sabido nunca.
Se esconde detrás de ella cuando un tipo que da mucho miedo se le acerca.
- Maestra - la llama, con voz temblorosa.
- ¿Sí, pequeño saltamontes?
- Tengo miedo.
Ella mira al tipo amedrentador y tuerce el gesto.
- No debes temer a esta gente, Nate. Están a un nivel inferior de aquel al que tú y yo pertenecemos, así que en ellos no cabe la maldad. Debes temer a quienes, estando en teoría al mismo nivel, se rebajan a niveles ínfimos.
Nate cada vez entiende menos.
- ¿Como, por ejemplo...?
Greg mira alrededor.
- Aquellos. Míralos.
El pequeño Nate mira. Mira y se llena de miedo. Mira y se esconde aún más tras su maestra.
Un grupo de... gente extraña, que miran a los demás con desprecio, que llevan ropas imposibles, que lucen lo que parecen intrincadas enredaderas pinchudas hechas de pelo en las cabezas, que mascan chicle ruidosamente, moviendo las mandíbulas como las vacas de la villa.
- ¿Qué son? - pregunta, asustado.
Greg arruga la nariz.
- Son "modernos", pequeño Nate, y son los seres más idiotas sobre la faz de la Tierra.

viernes, 11 de febrero de 2011

I go walking trough the jungle...



- Eres demasiado ingenuo. Ése es tu problema; aún confías, aún sientes. ¿Crees que eres inmortal? Ya. ¿Crees que tienes amigos? Algún día un puñal en la espalda desmoronará ambas creencias. Te voy a dar un consejo, Nate, pequeño saltamontes.
- Dígame, maestra.
Greg toma un trago de su whisky. Respira hondo. Mira a Nate y suspira; qué pequeño es, qué... feliz.
Ya va siendo hora de que aterrice en el mundo.
Carraspea.
- Éstas son las tres reglas que te ayudarán a sobrevivir en el mundo. Primera: nunca encierres a un claustrofóbico, ni empujes al agua a un hidrofóbico, y demás. Podrían cogerte un odio enorme que les convertiría en... monstruos. Segunda: cuando consigas dinero, asegúrate antes de nada un lugar donde pasar la noche. Y la tercera, la más importante, la que te salvará del mismísimo infierno... nunca, jamás te fíes de nadie.
Nate baja la cabeza. No le gustan las normas, le hacen pensar que el mundo podría ser algo malo, y no el bonito lugar de sus sueños. Greg comprende, pero sabe que es mejor así.
- Y recuerda, pequeño Nate - él le mira de nuevo, los ojos llorosos -: el mundo es una selva, una selva oscura y cruel, y por mucho que se construyan ciudades, la vida seguirá siendo una lucha despiadada por sobrevivir.
Nate asiente, aceptándolo con gran pesar.

sábado, 22 de enero de 2011

Kids.



"¿Otra semana? Pero, papá, me prometiste que iríamos al río hoy..."
"Another week? But, daddy, you promissed we would go to the river today..."

lunes, 17 de enero de 2011

With a lil help from my friends.



Tatuajes. Siempre fueron algo prohibido y macarra en mi familia. Me daría verdadero pánico perforarme la piel para meter tinta. Y, aún así, si me hiciese uno sé perfectamente lo que pondría. Sería algo que, cada vez que lo viese, me recordase toda mi filosofía de vida: sé feliz, no pierdas el tiempo, cree... recuerda.
Y precisamente, esto sería lo que diría, sin importar carajo y medio dónde estuviese o qué longitud de piel abarcase:

Embrace this moment,
Remember
We are eternal
All this pain is an ilusion

Alive

Y me da igual que les parezca hortera, falto de sentido, o que no les guste. No es de ustedes de quien estamos hablando.

Quizás si alguien que está leyendo esto me conoce se pregunte por qué no hablo del accidente. Bueno, ya lo he mencionado, ¿no?
Ahora en serio, creo que es demasaido complicado. Hay demasiadas cosas pasando por mi cabeza en estos momentos por culpa de dos malditos segundos de mi vida que están en color plata (con banda sonora de golpe seco) y negro. Cosas que van desde la gente en la que pensé y en la que no hasta "Bienaventurados los que creen en los pasos de cebra, porque pronto verán a Dios", pasando por "Nunca volveré a decir Ay señor, llévame pronto". Todo esto sujetando con fuerza las medallas que llevo al cuello y pensando en lo mucho que quiero a mi familia, en lo mal que me porté tantas veces con tanta gente y lo mucho que me arrepiento de ello (véase Paul. Lo siento muchomuchomucho, tío. En serio) y en los paraguas de Sita Nodar (jeje).
Y sólo quiero olvidarlo. Volver a la normalidad cuanto antes y... no sé, ir de rebajas, ¡que ya va siendo hora! jaja.
Pero eso es imposible, así que me temo que es algo con lo que tendré que vivir.

A pesar de todo, os quiero mucho, ciudadanos del mundo. Ahora más que nunca.

Sed felices. En serio.

Y UN ENORME GRACIAS A MIS AMIGOS QUE LO PRESENCIARON. A VOSOTROS... OS QUIERO MUCHO... y paro, que me emociono... jeje.

Sed felices.

jueves, 6 de enero de 2011

Junkie.


¡Bendito consumismo! Y bendito J.Action por tener esa maravillosa voz... (véase el vídeo).
Ahora en serio, ¿por qué? Ayer me estaban lanzando caramelos con MUCHA saña desde sus tronos de cabalgata, y hoy me llenan el salón de cosas bonitas.
En mi casa somos fachitas, así que ni Papá Noel ni leches (de hecho, cuando pregunté por qué no venía a nuestra casa, mi padre me dijo: "porque el gordo pederasta ese no entra en mi casa". Luego descubrí lo que era pederasta y a partir de ahí le tengo manía, a la par que miedito. Cosas de la vida).
Así que hoy hemos amanecido con el salón lleno de regalos y mi hermana pequeña dando saltos a punto del infarto de miocardio. Me resultó entrañable ver cómo saltaba de nerviosismo y alegría al ver las cajas envueltas en papel de colores. Bendita infancia, quién pudiera volver a ella... ¡cuán vieja me siento!

Pero, la verdad... incluso después de la Revelación, años ha, sigue haciendo ilusión.

Pues eso, que me apetecía compartir esta canción con el mundo, hoy, mañana de 6 de enero, y tal. He sido discreta porsiaca había menores leyendo esto (aunque dudo que haya siquiera mayores, pero en fin. ADV)

¡Sean felices!

sábado, 1 de enero de 2011

I'm gonna leave this city for good.



Año nuevo, todo sigue igual. Anoche, tras casi sufrir "ahogamiento por uvas" – gracias, Anita, querida –, sufrí la misma decepción de cada año; toda la vida seguía igual. No sentí un gran cambio interior aparte de el pensamiento "¿y todo este rollo, para esto?". Al día siguiente – popularmente conocido como "hoy" –, salí a la calle y, ¡oh! ¡Qué sorpresa! El cielo no se había vuelto verde. Nadie que yo conociese había amanecido con un sexto dedo en la mano. Los idiotas seguían siendo idiotas. Las paredes seguían yendo hacia arriba y los suelos en todas direcciones. No nos había invadido ningún puñetero alienígena, y me dije "¡¿qué co*o le pasa al mundo?!"
Pero me fui con mis amigos a dar una vuelta por esta mier de cilla. Hablé durante horas y me reí mucho, así que al final me dije "bah, qué demonios, ¡me da pereza enfadarme con el universo – otra vez –!".
Y así terminamos el año; felizmente casados. Uy, estooo, felizmente feliz.

Feliz año nuevo. Bueno, ¿qué leches? ¡FELIZ VIDA!