domingo, 11 de septiembre de 2011

El imaginario del Señor Cellophane.


Hay una persona allí, pero la música es lo único vivo de la habitación. Esa persona está respirando, su corazón late, sus ojos parpadean, pero parece que no tenga vida. Una taza de café reposa en una mesita a su lado, pero hace mucho tiempo que las volutas de humo dejaron de bailar sobre ella. El reloj suena - tic, tac, tic, tac -, pero es un sonido tan muerto y repetitivo que aquella persona ya ni lo nota. En la pared, junto al reloj, unas cortinas descorridas muestran una ventana, tras la cual se halla un hermoso paisaje. Hay un tocadiscos en un rincón, y su música suena, suave y lenta, una guitarra y una voz rota dando vida al lugar.


El señor Cellophane lleva ya mucho tiempo allí, pero no sabría decir cuanto. No hace nada, no se mueve, no come, no duerme. Simplemente, espera, en silencio, espera a que las horas pasen, como si esperase que, en cuando todas ellas hayan terminado, algo maravilloso fuese a suceder. Y así lo espera, porque el señor Cellophane, con su café frío y su reloj, su ventana de hermosas vistas y su tocadiscos, espera a la muerte.
Hace ya tiempo que perdió las ganas de vivir, pero, de nuevo, ignora cuánto. Todo cuanto era bello en su vida se ha consumido, todo cuanto ha querido se ha marchado como cenizas en el viento. Él mismo no es más que ceniza, un fantasma en el olvido, un recuerdo que desapareció con el tiempo en la mente de otra persona.
Hace mucho tiempo que se siente solo. Hace mucho que se dio cuenta de que no es nadie, de que es invisible. De que es el señor Cellophane de la canción: podrían mirar hacia él, caminar a su lado, pero no darse cuenta de que está ahí. Y saber eso le consume.
El reloj marca las ocho y la estancia se llena de una luz anaranjada. Ya es la hora; el señor Cellophane cierra sus ojos y se sumerge en su imaginario.


El imaginario del señor Cellophane es un lugar maravilloso. Es la razón que tiene él para vivir, cuando se sumerge en él siente la sangre corriendo por sus venas de nuevo. Es un lugar tremendamente extraño, lleno de extraños árboles y criaturas, y nada tiene sentido, pero, curiosamente, para él todo es mucho más lógico que la vida real.
Comienza a llover, y es una lluvia maravillosa, fresca y suave. El señor Cellophane extiende los brazos y baila, da vueltas sobre sí mismo, alza la cabeza y respira hondo, dejando que las gotas de lluvia le empapen el rostro...

- Monroe. Monroe.

Abre los ojos. ¿Quién osa decir su nombre, sacándole de la maravillosa tierra de los sueños...? Unos ojos azules y cálidos le reciben, una amplia sonrisa ilumina un rostro pálido.
Ah, es ella. Su razón para vivir. Su imaginario en la tierra. Su sueño en el mundo real.
Le abraza y se levanta. La crisis existencial ha pasado, ella ha extinguido con su presencia las llamas de la miseria. Y allí están los dos, solos pero felices, porque no necesitan a nadie más en el mundo...



El texto anterior me ha salido del alma. Improvisación con inspiración automática.


Sed felices.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Septiembre, gris septiembre (III)


Y eso que hoy hace sol...
Éste es un "gris septiembre" diferente a los dos anteriores: este año me fui de vacaciones antes y entonces no estoy con la depresión de acabar de llegar a esta p*ta mierda de pueblucho asqueroso que huele a pis de gato (perdón, ¿vale? me salió del alma). De hecho, como ya he dicho, está haciendo un tiempo sorprendentemente... no-malo para este lugar y esta época del año, y hasta ayer yo estaba cojonutis, feliz como una perdiz; hacía una semana antes, me había reencontrado con amigos a los que llevaba mucho tiempo sin ver.
Pero... no pregunten por qué... hoy ha caído el ánimo. Me siento como una mierda. No sé, de repente, me ha dado un algo de que mi vida es una mierda y siempre lo será. Y, ¿quién puede llevarme la contraria? Porque la línea de tiempo de mi vida es muy simple... Empezar de cero - hacer amigos - ser feliz - recibir la puñalada de dichos amigos/irse lejos/que los amigos se vayan lejos/que se queden embarazada y tengan que irse - soledad, depresión intensa, ganas de suicido - oh, Dios mío, con lo maravillosa que es la vida, ¿cómo pude ser tan depresiva? Se acabó, nunca más - VOLVEMOS A EMPEZAR. Últimamente, se salta el último paso, salta a "en fin, la vida es así, ajo y agua, que no queda más remedio".
Así que no hace tiempo de "Septiembre, gris septiembre", ni estoy en la misma situación que en años anteriores, pero... ¡¡ay, Señor, llévame pronto!!

Los años anteriores tendría que haber puesto los otros "Unforgiven", pero, como por entonces no los conocía, aquí está mi favorito, digan lo que digan: "THE UNFORGIVEN III".

Sed felices.