
Clase de Biología. Obviaré que estuve varias veces a punto de desmayarme a causa de la conversación sanguínea, porque no viene al caso.
La profesora, no pregunten por qué, se desvió del tema a tratar, tanto que pasó de hablar de los nervios y demás porquerías a un parto.
Y fíjense que, por una vez en toda la semana - o puede que hasta en todo el mes -. desató en mí una reflexión profunda, con estas palabras:
- Nacer es un verdadero trauma.
No se alarmen; la explicación que daba era que pasábamos de estar calentitos, a oscuras, con alguien que respirase por nosotros, a salir a un mundo frío, ruidoso, y con una lámpara de muchos vatios apuntando a nuestros desdichados ojillos.
Y yo he reflexionado acerca de esto (oh, no, ¿por qué lo has hecho, alma cándida?) (pues porque me aburría, y porque me salió de *****. ¿Feliz?).
(Discúlpenme, estoy algo cabreada con algunos homo sapiens entrometidos que se quedaron en homo erectus)
Ejem, volviendo al tema, yo creo que no recordamos nuestro nacimiento porque es demasiado traumático, y nuestro majísimo cerebro lo elimina de la memoria.
Y es que el paso brusco de una realidad ideal, donde estar a gustico, a un mundo asqueroso como es el nuestro, es altamente traumático. Pero esto no ocurre sólo en el nacimiento; hay más ocasiones de la vida en las que vives en los mundos de Yupi, sin molestar a nadie, y luego llega algún gilipollas malnacido con ganas de dar por saco que te devuelve a la realidad con un "eso es imposible", o bien un "nunca lo lograrás". Y esto también es traumático, y es el principal motivo por el que estoy aquí hoy, soltando incoherencias que demuestran mi demencia.
Conclusión: eviten a los gilipollas malnacidos. Lo mejor es decirles, bien alto, "que sus dean". Les dejarán estupefactos.
En cuanto a la foto, bueno... ¿hay algo más gracioso que un tipo vestido de plátano?