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miércoles, 28 de marzo de 2012

Sound of madness.

La felicidad,
esa vieja amiga reencontrada,
no me deja inspirarme.
Maldita sea,
cómo la quiero.

lunes, 12 de marzo de 2012

The answer is blowing in the wind.




Es raro cómo la vida da vueltas y vueltas hasta llegar a puertos extraños que jamás pensamos que alcanzaríamos. Es curioso cómo los fantasmas de lo que renegamos hace tiempo vuelven con un nuevo sentido.
La vida es jodidamente rara. No mala, ni buena, sino rara. ¿Cómo he tardado tanto en darme cuenta? No hay nada seguro. No hay nada anclado. Todo puede pasar.
Si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes.


Sublime.

miércoles, 29 de febrero de 2012

Logical.




¿Qué diablos? No soy libre. Nunca lo seré. Sólo viviré una vida, y será una vida como la de los demás, no tengo elección.
Odio sólo la poca libertad que tengo para ser original. No puedo vestirme como quiero, no puedo ser como quiero, no puedo planear mi vida como quiero - esto es, sin planes, que todo surja de la nada y no de un intrincado planteamiento anterior. Naturalidad -. No puedo ser original, primero porque no me dejan mis padres, segundo porque tengo miedo. Porque mi cerebro tiene unos padres en miniatura susurrándome al oído que sea cauta y siga el camino señalado con flechas de luces de neón.
Ahora mismo, sólo tengo dos cosas de mi propiedad: mi guitarra y mi teclado. Yo misma no soy mía, mi nombre no me pertenece; yo le pertenezco a él. No soy nadie, no sé nada. Soy un ser impotente e insignificante. Lo único que puedo hacer es asumir la verdad, mirar al cielo y respirar hondo el aire de este mundo cruel y precioso. Disfrutar de esta única, breve y limitada vida que se me ha dado.
Y eso pienso hacer.

Sed. Lo que os de la gana ser, sedlo. Ojalá tengáis esa suerte.

lunes, 20 de febrero de 2012

Sweet child of mine.


Sometimes it seems I don't care about anything;
I don't care about school,
my future, my clothes,
my life, anything.
It seems I don't care about nothing in this world.
But I do.
I do care about you.

Nunca pensé que querría a alguien más que a la gente con la que vivo desde que nací. Pensaba que todos los amigos serían pasajeros, que ningún estúpido novio me llenaría jamás. Que "querer" era cosa de necios y tontos enamorados.
Pero hoy puedo decir, sin ningún reparo ni miedo a ser juzgada, que quiero a mi mejor amiga más que a mi vida. Que pensé que le perdía y casi pierdo mi propia vida sólo de pensar... lo que habría pasado. Que ya está bien de estupideces, porque nadie podrá entenderlo por mucho que lo explique, porque esto no es como lo de esas estúpidas pijas retrasadas - sin ánimo de ofender a los retrasados - que cada día "aman" a una "amiga" diferente.
Jamás me arrepentiré, pues, de haberle cruzado la cara.

Don't ever leave me, sweet child of mine.


viernes, 17 de febrero de 2012

Long haired child.




Maldita sea la existencia de nosotros, los locos. No tenemos lugar en entre los humanos normales, de cerebros mansos y lógicos; tampoco entre los verdaderamente enfermos, cuyas mentes son un misterio. Muchos mansos quieren ser como nosotros, y así lo fingen, quejándose de la sociedad, hablando como si de verdad tuviesen el cerebro tan desordenado, cuando en realidad no hacen más que imitar, e imitando pierden el camino de nuestra locura, la locura sabia.
Maldita sea nuestra existencia, porque jamás llegaremos a sentirnos completos, porque nunca podremos mirar al mundo como quien contempla su hogar. Porque no nos conformaremos con la simple felicidad y nos amargaremos comiéndonos la cabeza. Porque, si no es así, perderemos nuestra preciada locura.
Malditos seamos. Porque no pertenecemos a nada ni a nadie, pero, ¿a qué precio?

"La verdadera locura quizá no sea otra cosa que la sabiduría misma que, cansada de descubrir las vergüenzas del mundo, ha tomado la inteligente resolución de volverse loca."
(Heinrich Heine)

viernes, 10 de febrero de 2012

Woodheart.



Siempre me imaginé a Rita como una mujer a lo Lauren Bacall; rubia, con cejas enarcadas, malévola y con carácter, un encanto. Con una voz que destroza mi alma cada vez que la escucho. Si paso mucho tiempo sin cuidarla, se enfada y se desafina. Pero ella sabe perdonar.

He aquí a una hermana de ojos azules y cabello negro. Acabo de conocerla, pero ya me ha conquistado. Puede que Rita tenga un lugar especial en mi alma como la guitarra con la que aprendí a tocar, pero esta, esta es mi primera guitarra. Es mi vida.
Y aún no tiene nombre...

miércoles, 1 de febrero de 2012

ME-NO-ME-NA is the word.

El mundo en que vivimos. Creo que no aporto nada nuevo si afirmo que es una puta mierda. Tampoco si digo que sus cositas buenas tiene. Tales como Menomena.
Pero creo que hago muuuucho mejor a este perro mundo si lo ignoro por unos instantes y me sumerjo en mi propio universo. Juuujujuju.
Allá vamos.




TAOS

Introducción:
Nota del autor

Yo tengo, yo tengo, yo tengo un mundo interior muy grande. Algunos científicos lo llaman "mi mente", pero suena soso. A mí me gusta llamarlo Never Wanderland, pero me gusta aún más no llamarlo. Pero Never Wanderland al menos suena bonito.
Never Wanderland es... difícil de describir. Tal vez debería hacer un mapa, como el que aparece en la primera página de El Señor de los Anillos (¿la he cagao, o había de verdad un mapa...? Me suena que sí). Tal vez debería hacer una descripción como la que se hace de los lugares: dividirlo en zonas, explicar las características de cada una de ellas. Tal vez debería hablar en plan serio como un científico serio, pero soy más tirando a científico loco, así que voy a hacerlo a mi manera; como si fuese un lugar, pero teniendo presente que esto es una metáfora; dentro de mi cráneo no hay un país, sino un montón de cosas viscosas y asquerosas.
Y es que es muy difícil hablar de Never Wanderland como un lugar, porque, no lo olvidemos, estamos hablando de una "mente". Además, hay que tener en cuenta que quien escribe lo ha conocido toda su vida, sin preguntarse jamás qué o cómo era. Esto dificulta el trabajo, es como tratar de describir... a un amigo al que conoces desde que eras un enano. Oyes la descripción que hacen otros de él y no lo reconoces en sus palabras, pero entonces reflexionas y piensas: "cielos... eso es cierto".
En fin, sin más preámbulos, describamos un poco, superficialmente, este lugar popularmente conocido como (no, no muy popularmente) "Never Wanderland".


Comencemos por el comienzo. O mejor; por donde nos dé la real gana.

domingo, 29 de enero de 2012

Donnie and Greg (part II)




La miró fijamente mientras hablaba.
La llamada siempre llegaba a aquellas horas, y, después de recibirla, “daba la casualidad” de que tenía que volver al trabajo por la noche por un asunto urgente.
Hasta entonces se había quedado al margen, fingiendo ser crédulo y carente de sospechas malpensadas, pero ya estaba cansado de que se riese de él en su cara y jugase con lo que ellos tenían, algo cada vez más extraño, antinatural e incierto.
Se acercó a ella, que reía en el sofá con los ojos brillantes, y se sentó a su lado, dispuesto a hacerse notar. Ella ni siquiera le dedicó una mirada.
Iba a rendirse, cansado de fingir ser fuerte y valiente, pero entonces pensó en la cara que pondría Greg en su próximo encuentro. Le restregaría su cobardía por la cara, se reiría, incluso puede que le propinase una colleja.
Se armó de valor entonces y se acercó a ella, dispuesto a hacerse oír por fin, pero de pronto sintió como si perdiese el pie y cayese por un agujero muy estrecho y profundo. Desapareció ella, el sofá, el salón entero, y todas las luces y ruidos de la ciudad fuera, más allá del balcón.
No sintió nada durante el descenso; fue como si su mente se vaciase y sólo fuese capaz de disfrutar de la sensación de que la tierra le succionaba, de que el viento trataba de agarrarle, pero no tenía fuerzas suficientes y le dejaba caer a los siguientes brazos etéreos que lo intentasen y de nuevo fallasen.
Pero entonces golpeó el suelo, y su cuerpo hizo un ruido realmente extraño. No fue un “crack” ni un “pum”, fue más bien un abanico de sonidos de platillos, bombos y teclas de piano; una orquesta chocando contra el terreno.
Se levantó, se sacudió el polvo que se había quedado adherido a su ropa y miró alrededor. El agujero negro se alargaba en un estrecho túnel oscuro hacia ninguna parte. No tenía ningún otro lugar adonde ir, así que emprendió la marcha por el siniestro corredor.
Caminó y caminó hasta que sintió que las piernas pedían un descanso, y entonces se dejó caer al suelo polvoriento; tampoco tenía nada mejor que hacer que descansar. Cerró los ojos y se concentró en el sonido de su corazón. Sonaba como un tambor enloquecido – boom, boom, boom, una, y otra, y otra vez –. Se preguntó si alguna vez se cansaría y se tomaría unas vacaciones para después volver y encontrárselo todo muerto.
Entre aquellos extraños pensamientos, una luz amarillenta atravesó sus párpados y los abrió, entrecerrándolos después por la excesiva luminosidad que había tomado aquel mundo. Se sentó sobre la arena que ahora cubría el suelo y contempló un amanecer estrafalario, con un sol negro que se escondía y una luna amarilla verdosa que se alzaba en el horizonte. Le pareció que el astro verdoso se jactaba del oscuro, sonriéndole con suficiencia. Tal y como Greg solía hacer.
Greg. ¿Dónde estaría él ahora? Tenía que enseñarle aquel lugar tan extraño. Seguro que le fascinaría y daría a pie a infinidad de cavilaciones estrafalarias de su excéntrica mente.
Algo empezó a tirarle de la camisa y se giró. Allí había una pequeña esfera morada que llevaba a cuestas infinidad de objetos pequeños y extraños: una taza de café en la que estaba escrito “HOY ES LUNES; DISFRÚTALO, NENA”, un zapato de tacón, una letra “a” minúscula bajo el cobijo de una “A” mayúscula, un frasco de perfume caro, un alfiler, una seta roja y blanca, una palabra subrayada, una flor mustia...
Alargó la mano hacia la flor, que parecía haber sido bonita antaño, pero algo le pellizcó y le hizo retirarla. Enfadado, tiró del alfiler para ver bien lo que cargaba con tantas cosas, y vio que se trataba de un ojo vivaracho y curioso, de color negro y mirada inquieta, y que el alfiler era sólo una de tantas pestañas rectas y pinchudas.
Una de las pestañas se clavó en su dedo y le hizo soltar al ojo, lanzándolo lejos de si. Él comenzó a correr gracias a unos pies enormes y feos, con las uñas pintadas, que le daban a su andar un aire de pingüino.
Iba a levantarse cuando una ola de ojillos maliciosos surgió de la nada y se lanzó sobre él, las pinchudas pestañas por delante. Se encogió sobre si mismo mientras recibía miles de pinchazos por todo el cuerpo, y tuvo miedo, miedo de aquellos ojos que le miraban con desprecio.
Pero, entonces, una ráfaga de viento se llevó a todos los ojos con todos sus alfileres, setas, tazas, palabras subrayadas y demás. Él se quedó allí tendido, respirando con dificultad y temblando, durante unos minutos, pero luego oyó un murmullo y alzó la cabeza.
Allí había un ser muy extraño, aunque nada se lo parecía allí. Tenía cuerpo de cebra y una cabeza grande y abultada, en ella una caricatura de rostro humano con ojos pequeños una redonda nariz.
– Gracias – susurró él. Su voz sonaba extraña allí, como si estuviese hablando a través de un micrófono de mala calidad que fuese perdiendo energía a medida que hablaba.
El ser abrió una boca exagerada y llena de hileras de dientes blancos y cuadrados hasta donde alcanzaba la vista, cogió aire y soltó una serie de pitidos insistentes y molestos.
Él se tapó los oídos, trató de huir del sonido, pero éste acabó venciéndole, y una fuerza sobrenatural tiró de él hacia el cielo, donde la luna verdosa aún reía, medio desdentada, y el sol negro se alzaba más y más con expresión resignada en su faz.

viernes, 20 de enero de 2012

Ain't no grand solution, just a cockroach revolution!



Yo nunca fui a la Universidad.No quería formar parte de esta farsa, de este montaje global. La vida es demasiado preciosa para perderla imitando las vidas de los demás. Si hubiese sido una persona normal, habría estudiado durante veintitantos años sin aprender nada, después habría buscado trabajo, me habría comprado una casa, un coche, me habría casado y tenido hijos, habría engañado a mi mujer y habría muerto como uno más.Pero no quise. La gente me decía que era arriesgado no seguir el camino señalado, que había que seguir las huellas de los que habían vivido antes que yo, que acabaría tirado en la calle pidiendo para poder drogarme y así evadirme de mi triste y desastrosa vida.
Pero eso no fue lo que pasó.
- Y ahora estás encerrado en un psiquiátrico.
- Ya, es un pequeño fracaso para mí; es lo menos original que he hecho en mi vida. Un triste final... ¿no crees?

lunes, 16 de enero de 2012

I don't know how you vere inverted.



Los dieciéis años son una buena edad para dejar de creer en tonterías.
El cerebro, se supone, está bulliendo de hormonas, paranoias y opiniones influenciadas por terceras personas, y hay una demencia adolescente tiñéndolo todo de colorines. No obstante, se supone que a esa edad ya hay una determinada visión del mundo mínimamente realista; se ha superado la infancia - a la cual se añora con toda el alma, a la par que se ve lejana cual estrella -, se ha pasado por ciertos baches y desilusiones, que han dado el punto de pesimismo, a veces excesivo, a la maravillosa tierra de colores e ilusión que se ve como el mundo en la infancia.
Los dieciséis años son, pues, una buena edad para dejar de creer en tonterías, tales como dragones, magia, fantasía e ilusión, felicidad. Se supone que ya somos mayorcitos.
Se supone...
Mejor esperamos hasta los diecisiete, ¿sí? Me parece una edad mejor... más... impar... más adecuada... a los dieciséis aún se es joven...

jueves, 12 de enero de 2012

I have a problem that I cannot explain.



Intento seguir el hilo de mis pensamientos deshilachados y me pierdo. ¿Dónde demonios estoy? Qué frío hace aquí...
Es un sitio oscuro, sólo hay un caminito de líneas de luces de colores - de tooodos los colores del mundo - que me guían en mi caminar. ¿Dónde estará la salida?
No sé cuánto tiempo llevo caminando, quizá días, horas, años. Cuando estoy tan cansada que quiero arrancarme los pies tropiezo con un candil junto al que hay una nota.

"Querida Kolpix:
Probablemente no te acuerdes de este lugar, porque hace años que lo abandonaste. Te gusta ser fatalista, pesimista, pensar que el mundo es una mierda. Tu error fue pararte a pensar un buen día; pensaste tanto que lo viste todo negro. Pero si estás aquí, significa que eso ha cambiado... que hay una luz al final del tunel... miles de luces de colores..."

sábado, 7 de enero de 2012

I felt like a kid

...and I liked it...




Se acabó, señores. Maldita sea, se acabó la Navidad. No sólo me dan ganas de llorar porque se acaben las vacaciones - de hecho, si lo pienso, en el fondo volver a clase no me parece tan horrible, salvo por una recuperación de la que no he hecho NADA y aquello de madrugar... ains... -, sino porque estas navidades, con las comidas en familia y tal... me he sentido como cuando tenía diez años. Y fui feliz. Me gustó ser una niña pequeña otra vez.
Pero se acabó, y ahora hay que fingir que soy una persona madura y seria, con la cabeza bien amueblada. Cuando, en realidad... mi cabeza está en las nubes, y tiene unos muebles muy raros y mal situados, con estampados extraños, que no pegan entre sí...

Bueno, ya he desvariado lo suficiente.

Sed felices en este "último año" - en serio, ¿os lo creéis? bueno, cada cual... -. Sea o no el fin del mundo... todos vamos a morir. Que no se os olvide. No lo digo para que os deprimáis, sino para que disfrutéis de la vida. Hala.

Las canciones... son de mi infancia. Aunque estén en inglés...


¡Feliz... vida!

martes, 13 de diciembre de 2011

While my guitar gently weeps.



Cuando era pequeña, tenía una orquesta en la cabeza. Había guitarras, pianos y baterías en abundancia, violines, e incluso varios vocalistas. Tocaban las veinticuatro horas del día sin descanso, y eran buenos, muy buenos. Llenaban esos vacíos en que no quería pensar o no sabía qué decir. Llenaban esas clases en las que no atendía. Llenaban las tardes de lluvia encerrada en casa, y ponían banda sonora a cada momento.
Tocaban de todo: música que conocía, como Queen, Dire Straits, The Beales, y otros - tuve una infancia de buena música, gracias, papá -, pero también cosas abstractas, inventadas, sin nombre.
Cuando aprendí a usar el ordenador comencé a recopilar las letras de esas canciones, pero, como no sabía tocar ningún instrumento, aquello jamás podría salir de la memoria de mi ordenador, de mi cabeza. Aun así, cada canción estaba perfectamente planificada, de principio a fin, con solos y todo - estaban escritas en un inglés pobre; era pequeña e inexperta -.
Hace un par de años o tres, aprendí a tocar la guitarra, y algunas de esas canciones pudieron ser interpretadas ante un público imaginario, pero muy pocas. Me olvidé de todas ellas y comencé de cero, con mi inglés bastante mejorado.
Pero sigue habiendo canciones que la banda de mi mente toca sin saber qué está tocando. Por ejmeplo, hace un par de meses me compré un teclado. Lo primero que hice con él fue sacar una pequeña melodía que compuse en mi mente hace tantos años que ni me acuerdo. Se la enseñé a mi madre y le dije "mira, mamá, esta canción la compuse hace años", a lo que respondió: "Pero si acabas de empezar a aprender a tocar el piano...". Yo respondí "pero es que no la compuse en un piano; la compuse en mi cabeza".

Curioso.

Sed felices.

sábado, 26 de noviembre de 2011

I don't give a DAMN about my reputation!



Esto va a sonar a típica entrada de típico Blog de típica adolescente imbécil e indignada con el mundo, pero ¿a quién le importa? Tengo dieciséis años, creo que eso me da derecho a indignarme de vez en cuando con el prostituto mundo en el que me ha tocado vivir.
Ojalá hubiese un poco de jodida libertad en el mundo, ojalá. Que si no te controlan tus padres te controlan tus profesores, o tus compañeros de clase (indirectamente, con las típicas miraditas de "no me gusata como vistes", "por Dios, péinate mejor, alísate el pelo o algo", te están controlando) o cualquier gilipollas integral que se cree con derecho de decirte qué hacer sólo porque es adulto y "experimentado", "que ha vivido mucho" y tú eres un "estúpido adolescente que no sabe nada de la vida"...
Pues, ¿sabes qué? Que siento decir tacos, pero que se joda el mundo. Soy como soy, y si he obrado mal, ya será el karma, Dios, el universo quien me castigará, así que deja de tocarme las pelotas, déjame ser como soy y vive tu vida, chaval, que yo me ocuparé de vivir la mía.


Conclusión: jamás me había sentido tan adolescente como hoy (je, je).


Sed felices.

domingo, 11 de septiembre de 2011

El imaginario del Señor Cellophane.


Hay una persona allí, pero la música es lo único vivo de la habitación. Esa persona está respirando, su corazón late, sus ojos parpadean, pero parece que no tenga vida. Una taza de café reposa en una mesita a su lado, pero hace mucho tiempo que las volutas de humo dejaron de bailar sobre ella. El reloj suena - tic, tac, tic, tac -, pero es un sonido tan muerto y repetitivo que aquella persona ya ni lo nota. En la pared, junto al reloj, unas cortinas descorridas muestran una ventana, tras la cual se halla un hermoso paisaje. Hay un tocadiscos en un rincón, y su música suena, suave y lenta, una guitarra y una voz rota dando vida al lugar.


El señor Cellophane lleva ya mucho tiempo allí, pero no sabría decir cuanto. No hace nada, no se mueve, no come, no duerme. Simplemente, espera, en silencio, espera a que las horas pasen, como si esperase que, en cuando todas ellas hayan terminado, algo maravilloso fuese a suceder. Y así lo espera, porque el señor Cellophane, con su café frío y su reloj, su ventana de hermosas vistas y su tocadiscos, espera a la muerte.
Hace ya tiempo que perdió las ganas de vivir, pero, de nuevo, ignora cuánto. Todo cuanto era bello en su vida se ha consumido, todo cuanto ha querido se ha marchado como cenizas en el viento. Él mismo no es más que ceniza, un fantasma en el olvido, un recuerdo que desapareció con el tiempo en la mente de otra persona.
Hace mucho tiempo que se siente solo. Hace mucho que se dio cuenta de que no es nadie, de que es invisible. De que es el señor Cellophane de la canción: podrían mirar hacia él, caminar a su lado, pero no darse cuenta de que está ahí. Y saber eso le consume.
El reloj marca las ocho y la estancia se llena de una luz anaranjada. Ya es la hora; el señor Cellophane cierra sus ojos y se sumerge en su imaginario.


El imaginario del señor Cellophane es un lugar maravilloso. Es la razón que tiene él para vivir, cuando se sumerge en él siente la sangre corriendo por sus venas de nuevo. Es un lugar tremendamente extraño, lleno de extraños árboles y criaturas, y nada tiene sentido, pero, curiosamente, para él todo es mucho más lógico que la vida real.
Comienza a llover, y es una lluvia maravillosa, fresca y suave. El señor Cellophane extiende los brazos y baila, da vueltas sobre sí mismo, alza la cabeza y respira hondo, dejando que las gotas de lluvia le empapen el rostro...

- Monroe. Monroe.

Abre los ojos. ¿Quién osa decir su nombre, sacándole de la maravillosa tierra de los sueños...? Unos ojos azules y cálidos le reciben, una amplia sonrisa ilumina un rostro pálido.
Ah, es ella. Su razón para vivir. Su imaginario en la tierra. Su sueño en el mundo real.
Le abraza y se levanta. La crisis existencial ha pasado, ella ha extinguido con su presencia las llamas de la miseria. Y allí están los dos, solos pero felices, porque no necesitan a nadie más en el mundo...



El texto anterior me ha salido del alma. Improvisación con inspiración automática.


Sed felices.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Septiembre, gris septiembre (III)


Y eso que hoy hace sol...
Éste es un "gris septiembre" diferente a los dos anteriores: este año me fui de vacaciones antes y entonces no estoy con la depresión de acabar de llegar a esta p*ta mierda de pueblucho asqueroso que huele a pis de gato (perdón, ¿vale? me salió del alma). De hecho, como ya he dicho, está haciendo un tiempo sorprendentemente... no-malo para este lugar y esta época del año, y hasta ayer yo estaba cojonutis, feliz como una perdiz; hacía una semana antes, me había reencontrado con amigos a los que llevaba mucho tiempo sin ver.
Pero... no pregunten por qué... hoy ha caído el ánimo. Me siento como una mierda. No sé, de repente, me ha dado un algo de que mi vida es una mierda y siempre lo será. Y, ¿quién puede llevarme la contraria? Porque la línea de tiempo de mi vida es muy simple... Empezar de cero - hacer amigos - ser feliz - recibir la puñalada de dichos amigos/irse lejos/que los amigos se vayan lejos/que se queden embarazada y tengan que irse - soledad, depresión intensa, ganas de suicido - oh, Dios mío, con lo maravillosa que es la vida, ¿cómo pude ser tan depresiva? Se acabó, nunca más - VOLVEMOS A EMPEZAR. Últimamente, se salta el último paso, salta a "en fin, la vida es así, ajo y agua, que no queda más remedio".
Así que no hace tiempo de "Septiembre, gris septiembre", ni estoy en la misma situación que en años anteriores, pero... ¡¡ay, Señor, llévame pronto!!

Los años anteriores tendría que haber puesto los otros "Unforgiven", pero, como por entonces no los conocía, aquí está mi favorito, digan lo que digan: "THE UNFORGIVEN III".

Sed felices.

miércoles, 20 de julio de 2011

Live 'n Kickin'


A ver, los documentales, por definición, no me gustan. Me tragué tantos en mi infancia sobre animales ("El hombre y la tierra", "National Geographic", y tal), que supongo que el ¿género? me cansó.
Pero éste es un documental diferente. Y, ¿cómo no iba a serlo? "Live 'n kickin'", protagonizado por los siempre geniales "100 Monkeys"... Muestra su modo de vida "on the road", algunos conciertos, anécdotas... y payasadas, que para algo son los monos. Ben J (Benjamin Johnson), Ben G (Benjamin Graupner), Uncle Larry (Mr. Laurence Abrams), Jerad Anderson (J.Rad) y Jackson Rathbone (J.Action)... y por supuesto Gus, ese perro tan majo. Realmente, aunque el autobús huela mal (son más de cinco tíos juntos, es normal), duerman poco y todo eso... Daría lo que fuera por ir de gira con ellos. Viajar, ir de un sitio a otro, eso siempre me ha sonado como una vida genial. Y aún encima música, buena música... Oh, sí.
Si entiendes inglés, te lo recomiendo. Si no, aún así, también, porque se ven algunos conciertos realmente geniales. En serio, apetece tanto ir a uno...
That's all, folks!

Sed felices.

PD: Probablemente se elimine el vídeo de Youtube en breve, así que... ¡a verlo! jaja

lunes, 6 de junio de 2011

I know she said it's allright



Al fin, volvemos a la... ¿libertad? Mentira, no somos libres; somos esclavos de nuestras manías, prejuicios, las modas, los poderosos... Así que, ¿cómo llamar a este estado...? Quizás... "estado en el que las únicas preocupaciones son si queda queso, qué tatuajes me adornarán en un futuro si Dios quiere (aunque papá no) y cómo respirar y caminar a la vez". Mh. Me gusta.

Os dejo; necesito QUESO.

Sed felices.

miércoles, 1 de junio de 2011

The day I leave this world.


El día de mi funeral, quiero... quiero buena música. Quiero que la gente haga chistes, aunque sea humor negro, aunque dejen en ridículo a esa persona que ya no estará allí para perseguirles con una zapatilla por ofenderle. Quiero... que haya mucho whiskey y que todo el mundo mayor de once años pueda probarlo; quiero pizza de chocolate y de patatas fritas - oh, SÍ; EXISTE -, y por SUPUESTO, pan con queso, mucho pan con queso. Quiero una fiestecilla en cualquier sitio donde se pueda enchufar un amplificador, y que las personas que probablemente ahora me odien pero que formaron hace no mucho parte de mi banda de rock, se pongan a hacer un poco de ruido, celebrando que jamás tendrán que volver a soportarme.
Quiero un monólogo de mi padre - un cómico cojonudo - y que nadie llore - tampoco tenía esperanzas de que nadie lo hiciese, pero todos conocemos a mamá, así que, Anita, hermana, abrázale y dile que se deje de conachadas, que estaré bien -. Quiero que mi familia de locos cante una canción a lo "All together now", aunque se inventen el 50 % de la letra. Quiero más, más pan con queso, y que me enterréis con Rita, un móvil y... bueno, ¡sorprendedme!
No me importa dónde acabe mi cuerpo; como decía mi bisabuela, "por mí como si me dejáis en el pasillo; no me voy a enterar". Lo que sí quiero es que os riáis todos mucho y que alguien haga un brindis con alguna bebida poco glamourosa. Y quiero que citéis a Ford Fairlane y a Les Luthiers.
Por último, sería la leche que consiguiéseis a "100 MONKEYS" para tocar unas cuantas cancioncillas. Son la leche.
El día en que eso suceda, que espero que sea dentro de muchos años - toco madera -, quiero que todo el mundo sea feliz. Y, lo advierto, ¡pienso aparecerme para comprobar que todo lo hayáis hecho bien!

Hasta entonces, o incluso antes (esperemos).

Sed felices.

sábado, 28 de mayo de 2011

After years of expensive education


Todo tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Muchas, muchas veces, dominan las malas, pero, ¡eh! ¡estamos ya en verano! ¡en dos semanas me olvido del prostituto colegio! ¡YEPALE!
El verano me devuelve las ganas de vivir, en serio. La ley de Murphy no tardará en tocarme los coj*nes, pero hasta entonces, lo dicho: ¡yepale! A volver a los bocatas diarios (atún con mayonesa... así, reblandecidos y como con salsita por el sol... mmmm), al olor a sal día sí y día también, al pelo de hippie después de secarse "saladito", al agua heladaHELADÍSIMA, la playita a diario hasta que me harte y más allá...
Y la playita... ¡tiene telita! ¡Qué fauna te encuentras cuando vas a una playa en la que no conoces a nadie! Eso, como digo, tiene su parte buena y su parte mala; la buena es que te importa un merengue la opinión de esa gente. La mala es que... son especialitos, pero en el sentido de que son lo típico de por aquí. Es decir, que son... "normales". Sólo decir lo más traumático que oí el año pasado, de una madre a un hijo: "¡¡NOEL, VEN AQUÍ QUE TE VOY A DAR UNA LECHE QUE TE VOY A DESMONTAAR!!".
Galicia; el único lugar donde se desmonta a los hijos a leches.
Y mi cotilla familia, que se sabe la vida de estos desmontadores de extraños nombres... lo dicho; ¡vaya fauna!


Sed felices. Yo... voy tirando, y mejorando, gracias.