viernes, 2 de julio de 2010

Bass




Él era especial. No era demasiado guapo; tenía una nariz tremendamente... exagerada, para empezar, y un poco de cara de guarro, si me lo permiten, aparte de que su sonrisa era muy extraña, casi inquietante. Pero tenía algo.

Todo hay que decirlo; era lo que se dice un cabrón; era prepotente, cruelmente sincero, tajante, algo cerdo... Aunque muy sutil, todo hay que decirlo, ya que no decía ni una sola palabrota y siempre empleaba ese tono de voz frío e indiferente.

Y esa manera de vestir, ¡cielos! No sabría si calificarle de hortera o de genio. Era desconcertante.

En definitiva, era uno de esos diablillos que aparecen en los hombros izquierdos de personajes de películas de dibujos animados para influenciarles – mal –, y, en definitiva, arrastrarles al fango.

Pero está claro que tenía algo.




¿Cómo pueden atraer tanto personas como el personaje Chuck Bass? Si no es más que un cerdo hortera prepotente de nariz exagerada – aunque esto último sea cosa del actor que lo interpreta –. Bueno, está claro que es su punto malo lo que atrae y repele a la vez.

Y, ¿por qué? O bien porque nos hace pensar que en su lado del río nos divertiríamos más o, simplemente, porque somos morbosos y masoquistas.

Yo me inclino por lo segundo.






He aquí un ataque de melodramatismo. Disfrutadlo.

Y he aquí un Blog maravilloso. Entrad y reíd.



(Por si no lo habíais intuído, el chaval de la foto es Ed Westwick, actor que interpreta a Chuck Bass en la serie Gossip Girl)

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