domingo, 31 de octubre de 2010

When you get what you want, but not what you need...

Y, sí, hay muchas veces que no tiene ningún sentido. Por eso estoy yo aquí. Soy como el Ratoncito Pérez versión hippie, pero sin llevarme los dientes de nadie; soy un maldito pedazo de pan y no cobro nada por escuchar. Y podrías estar hablándome horas y horas de tu vida y obra, de tus tristezas y alegrías, de lo que te gusta y que no, y yo te escucharía de principio a fin. Porque, mientras hables y hables, estaré haciendo un retrato mental de ti, incluyendo cada pequeño detalle que dejes entrever desde el primer esbozo.
Y, al final, mis retratos sólo pueden dividirse en dos clases de personas: las feas y las bonitas. Las primeras pueden ser unas bellezas, pero el mundo o su propia mente les ha hecho feas; las segundas, a pesar de los trillones de defectos, han sabido ir por el buen camino. E importa un carajo si el físico no acompaña.
A mí, me gusta dibujar a los puntos intermedios; gente a la que el mundo ha tratado de destruir, pero se han rebelado contra ello. Gente imperfecta. Gente especial.

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