viernes, 11 de febrero de 2011

I go walking trough the jungle...



- Eres demasiado ingenuo. Ése es tu problema; aún confías, aún sientes. ¿Crees que eres inmortal? Ya. ¿Crees que tienes amigos? Algún día un puñal en la espalda desmoronará ambas creencias. Te voy a dar un consejo, Nate, pequeño saltamontes.
- Dígame, maestra.
Greg toma un trago de su whisky. Respira hondo. Mira a Nate y suspira; qué pequeño es, qué... feliz.
Ya va siendo hora de que aterrice en el mundo.
Carraspea.
- Éstas son las tres reglas que te ayudarán a sobrevivir en el mundo. Primera: nunca encierres a un claustrofóbico, ni empujes al agua a un hidrofóbico, y demás. Podrían cogerte un odio enorme que les convertiría en... monstruos. Segunda: cuando consigas dinero, asegúrate antes de nada un lugar donde pasar la noche. Y la tercera, la más importante, la que te salvará del mismísimo infierno... nunca, jamás te fíes de nadie.
Nate baja la cabeza. No le gustan las normas, le hacen pensar que el mundo podría ser algo malo, y no el bonito lugar de sus sueños. Greg comprende, pero sabe que es mejor así.
- Y recuerda, pequeño Nate - él le mira de nuevo, los ojos llorosos -: el mundo es una selva, una selva oscura y cruel, y por mucho que se construyan ciudades, la vida seguirá siendo una lucha despiadada por sobrevivir.
Nate asiente, aceptándolo con gran pesar.

2 comentarios: