El señor Cellophane lleva ya mucho tiempo allí, pero no sabría decir cuanto. No hace nada, no se mueve, no come, no duerme. Simplemente, espera, en silencio, espera a que las horas pasen, como si esperase que, en cuando todas ellas hayan terminado, algo maravilloso fuese a suceder. Y así lo espera, porque el señor Cellophane, con su café frío y su reloj, su ventana de hermosas vistas y su tocadiscos, espera a la muerte.
Hace ya tiempo que perdió las ganas de vivir, pero, de nuevo, ignora cuánto. Todo cuanto era bello en su vida se ha consumido, todo cuanto ha querido se ha marchado como cenizas en el viento. Él mismo no es más que ceniza, un fantasma en el olvido, un recuerdo que desapareció con el tiempo en la mente de otra persona.
Hace mucho tiempo que se siente solo. Hace mucho que se dio cuenta de que no es nadie, de que es invisible. De que es el señor Cellophane de la canción: podrían mirar hacia él, caminar a su lado, pero no darse cuenta de que está ahí. Y saber eso le consume.
El reloj marca las ocho y la estancia se llena de una luz anaranjada. Ya es la hora; el señor Cellophane cierra sus ojos y se sumerge en su imaginario.
El imaginario del señor Cellophane es un lugar maravilloso. Es la razón que tiene él para vivir, cuando se sumerge en él siente la sangre corriendo por sus venas de nuevo. Es un lugar tremendamente extraño, lleno de extraños árboles y criaturas, y nada tiene sentido, pero, curiosamente, para él todo es mucho más lógico que la vida real.
Comienza a llover, y es una lluvia maravillosa, fresca y suave. El señor Cellophane extiende los brazos y baila, da vueltas sobre sí mismo, alza la cabeza y respira hondo, dejando que las gotas de lluvia le empapen el rostro...
- Monroe. Monroe.
Abre los ojos. ¿Quién osa decir su nombre, sacándole de la maravillosa tierra de los sueños...? Unos ojos azules y cálidos le reciben, una amplia sonrisa ilumina un rostro pálido.
Ah, es ella. Su razón para vivir. Su imaginario en la tierra. Su sueño en el mundo real.
Le abraza y se levanta. La crisis existencial ha pasado, ella ha extinguido con su presencia las llamas de la miseria. Y allí están los dos, solos pero felices, porque no necesitan a nadie más en el mundo...
El texto anterior me ha salido del alma. Improvisación con inspiración automática.
Sed felices.
ME ENCANTA MUCHO EN EL ALMA ALMITA PARADISE CITY!!
ResponderEliminar¡¡Y a mí!! ¡¡Por eso la puse!! jajajajaja
ResponderEliminarjajajaja guns n' roses son geniales!
ResponderEliminar