viernes, 4 de marzo de 2011

Devil man are coming for your soul


Dejemos la historia de cómo nos conocimos yo, Greg y el pequeño Nate por una entrada. O por más, si eso... Depende de la opinión pública, sor pusuesto.
Porque quería hablar un poco del mundo. Ajá, volvemos a los viejos tiempos. Pero con la variante de que no van ustedes a comprenderme. Bueno, vale, eso no es una variante, pero ENFÁN.
También quiero RECORDARME A MÍ MISMA que la próxima entrada paréntesis será de positivismo, ¿eh? Que no es sano ser tan idiota.
So.

Todo esta reflexión comenzó años ha, pero se manifiesta hoy por notar que la idiotez aumenta con los años. Estaba con mi familia sentada a la mesa, mi hermana estaba leyendo una revista, y había un anuncio de una marca de telefónica (ejem Movistar ejem, ejem, jerejejeeem). El anuncio decía "ven y llévate este superchúpilisguay móvil de última generación por 0 EUROS", o una mentira similar. Y mi padre dijo a mi hermana dubitativa: "Hija mía, estas empresas se benefician del dinero de idiotas. Y, como no somos idiotas, de nosotros no se aprovecharán en la medida en la que pueda impedirlo". Más o menos, vamos; el caso es que ése era el mensaje.

Creo que no conocemos nada en absoluto. Ni sobre Movistar ni sobre nada. Somos unos idiotas. Nos dan una mentira jugosa y nos lanzamos a ella como cerdos hambrientos. No es la verdad, pero, cojona de mona, lo bien que sabe, así que, ¿qué importa?
Yo se lo diré: ahora se creen muy escépticos y muy guays, ustedes los modernitos vanguardistas y whatever leches más. Pero, nosotros, los locos, sabemos más de lo que parece. Pero, si lo decimos así, en voz alta, se nos llama eso, locos, y se nos ignora.
Pues bien, los locos no somos idiotas, y algún día habrá justicia en el mundo.
Y bueno, en fin, ese día probablemente el mundo se acabará, porque para toda la justicia que hay que impartir, se acaba antes con un diluvio universal, o un meteorito, o algo.
Bah, lo mío son las teorías conspiratorias (especialidad en escala mundial), no las del fin del mundo, así que a cagar. Hala.

Sean felices.

viernes, 25 de febrero de 2011

Atlas


Está desesperado. Lleva menos de un día fuera del refugio de Greg y ya está muerto de hambre y frío, sucio y aterido.
Qué miedo le da esta gente. De hecho, va prácticamente escondiéndose de farola en farola, de farola en contenedor, de contenedor en banco. Le resultaban extraños, impredecibles, sobre todo después de lo que Greg le ha contado.
Por la noche, empieza a llover a cántaros, y no sabe adónde ir. Está acurrucándose bajo un banco - mal escondite; muchas goteras - cuando ve unos ojos enormes mirarle con curiosidad.
- Hola.
- Ho-hola.
Los ojos le sonríen.
- Me llamo Scout. ¿Y tú?
"Yo tengo miedo", quiere decir.
- Yo Nate - dice.
- Encantada de conocerte, Nate.
Nate asiente, poniéndose colorado. No sabe responder a eso; nadie le ha enseñado.
Se asoma un poco más. Es una chica bonita, y va bien abrigada, protegida de la lluvia por un paraguas.
- ¿Por qué estás aquí, Nate?
Nate se encoge de hombros; la verdad es que le da mucha vergüenza. Especialmente, le da vergüenza decírselo a esa chica tan linda.
- ¡Scout, vamos! ¡No te entretengas!
Ella gira la cabeza.
- ¡Sí, mamá! - Mira a Nate - Hasta otra, Nate.
- Adiós - dice él.
En cuanto ella se va, deja de llover y sale el sol. Nate sale de su cobijo y camina adonde sus pies le llevan, sonriendo, pensando en esa chica que le ha dado un rayito de esperanza. Greg dice que todo el mundo es malo, pero ella ha sido amable, agradable.
En el cobijo, se tumba junto a su maestra, pensando que el mundo ha ganado una batalla al cobijar a aquella buena persona. Una batalla contra Greg y su pesimismo. Tiene que decírselo.
- Greg. He conocido a alguien. A alguien bueno.
Ella abre un ojo.
- Qué suerte. A pocos así conocerás.
Nate sonríe. Aunque Greg sea orgullosa y no lo diga, él ha ganado. Por una vez.
Cree que ella se ha quedado dormida, porque no habla, pero al poco rato, oye su voz.
- Nate.
- ¿Sí?
- Te dije que no lo manchases todo de barro al volver, mamarracho.
Nate mira sus pies y ve que ha manchado su manta. Se da cuenta entonces que Greg sabía que volvería. No ha ganado. Ha perdido. Otra vez.

lunes, 21 de febrero de 2011

Panic!






Demasiados mitos se le han caído ya; ha dejado de tener fe en la humanidad, en la ley, en... todo en lo que alguna vez creyó.
Quiere escapar para dejar de sufrir, y porque Greg empieza a darle miedo. Quiere escapar, pero no hay una casa a la que volver, y, por otra parte, los "modernos" y demás subespecies siguen allí, pasando por delante de su refugio, a veces mirándoles con desprecio, otras ignorando su presencia.
Por otra parte, a Greg parece importarle un pito que él esté allí o no. Ella encontrará a otro al que enseñar; hay muchos solitarios como él allá fuera.
Así que se levanta, y se dispone a marcharse. No tiene nada, así que no deja rastro de estar allí o haberse marchado.
- Te vas.
Se da la vuelta. Greg está tumbada de espaldas a él, entre unas mantas sucias pero calientes.
- Yo...
- Te vas.
Nate se encoge de hombros. Greg gira la cabeza un momento, luego vuelve a su posición.
- Cuando vuelvas procura no dejarlo todo lleno de barro, ¿quieres?
¿Cuando vuelva? No piensa volver...
- No pienso volver...
- Ya. Eso dicen los "valentones" como tú. Veremos qué te parece mi compañía cuando lleves un par de días sin comer, rodeado de monstruos.
Nate está enfadado. Enfadado por que ella le considere un inútil. Enfadado por serlo.
- Sabré apañármelas sin ti; todo lo que has hecho es destrozarme.
Greg se encoge de hombros. Nate se dispone a marcharse, pero antes de hacerlo oye su voz diciendo:
- Recuerda, pequeño saltamontes; esto es la jungla.
Se estremece de miedo, internándose en la noche.

jueves, 17 de febrero de 2011

Being a monster



Nate no camina por la ciudad como antes hacía por su pueblo; ahora se fija, no sólo corretea sin preocupación. Se fija en la basura, inerte y humana. Este sitio le da miedo, y más aún después de lo que le ha contado Greg sobre el mundo. Sabe que ella es buena y sólo se lo ha contado por su bien, pero aún así, desearía no haberlo sabido nunca.
Se esconde detrás de ella cuando un tipo que da mucho miedo se le acerca.
- Maestra - la llama, con voz temblorosa.
- ¿Sí, pequeño saltamontes?
- Tengo miedo.
Ella mira al tipo amedrentador y tuerce el gesto.
- No debes temer a esta gente, Nate. Están a un nivel inferior de aquel al que tú y yo pertenecemos, así que en ellos no cabe la maldad. Debes temer a quienes, estando en teoría al mismo nivel, se rebajan a niveles ínfimos.
Nate cada vez entiende menos.
- ¿Como, por ejemplo...?
Greg mira alrededor.
- Aquellos. Míralos.
El pequeño Nate mira. Mira y se llena de miedo. Mira y se esconde aún más tras su maestra.
Un grupo de... gente extraña, que miran a los demás con desprecio, que llevan ropas imposibles, que lucen lo que parecen intrincadas enredaderas pinchudas hechas de pelo en las cabezas, que mascan chicle ruidosamente, moviendo las mandíbulas como las vacas de la villa.
- ¿Qué son? - pregunta, asustado.
Greg arruga la nariz.
- Son "modernos", pequeño Nate, y son los seres más idiotas sobre la faz de la Tierra.

viernes, 11 de febrero de 2011

I go walking trough the jungle...



- Eres demasiado ingenuo. Ése es tu problema; aún confías, aún sientes. ¿Crees que eres inmortal? Ya. ¿Crees que tienes amigos? Algún día un puñal en la espalda desmoronará ambas creencias. Te voy a dar un consejo, Nate, pequeño saltamontes.
- Dígame, maestra.
Greg toma un trago de su whisky. Respira hondo. Mira a Nate y suspira; qué pequeño es, qué... feliz.
Ya va siendo hora de que aterrice en el mundo.
Carraspea.
- Éstas son las tres reglas que te ayudarán a sobrevivir en el mundo. Primera: nunca encierres a un claustrofóbico, ni empujes al agua a un hidrofóbico, y demás. Podrían cogerte un odio enorme que les convertiría en... monstruos. Segunda: cuando consigas dinero, asegúrate antes de nada un lugar donde pasar la noche. Y la tercera, la más importante, la que te salvará del mismísimo infierno... nunca, jamás te fíes de nadie.
Nate baja la cabeza. No le gustan las normas, le hacen pensar que el mundo podría ser algo malo, y no el bonito lugar de sus sueños. Greg comprende, pero sabe que es mejor así.
- Y recuerda, pequeño Nate - él le mira de nuevo, los ojos llorosos -: el mundo es una selva, una selva oscura y cruel, y por mucho que se construyan ciudades, la vida seguirá siendo una lucha despiadada por sobrevivir.
Nate asiente, aceptándolo con gran pesar.

sábado, 22 de enero de 2011

Kids.



"¿Otra semana? Pero, papá, me prometiste que iríamos al río hoy..."
"Another week? But, daddy, you promissed we would go to the river today..."

lunes, 17 de enero de 2011

With a lil help from my friends.



Tatuajes. Siempre fueron algo prohibido y macarra en mi familia. Me daría verdadero pánico perforarme la piel para meter tinta. Y, aún así, si me hiciese uno sé perfectamente lo que pondría. Sería algo que, cada vez que lo viese, me recordase toda mi filosofía de vida: sé feliz, no pierdas el tiempo, cree... recuerda.
Y precisamente, esto sería lo que diría, sin importar carajo y medio dónde estuviese o qué longitud de piel abarcase:

Embrace this moment,
Remember
We are eternal
All this pain is an ilusion

Alive

Y me da igual que les parezca hortera, falto de sentido, o que no les guste. No es de ustedes de quien estamos hablando.

Quizás si alguien que está leyendo esto me conoce se pregunte por qué no hablo del accidente. Bueno, ya lo he mencionado, ¿no?
Ahora en serio, creo que es demasaido complicado. Hay demasiadas cosas pasando por mi cabeza en estos momentos por culpa de dos malditos segundos de mi vida que están en color plata (con banda sonora de golpe seco) y negro. Cosas que van desde la gente en la que pensé y en la que no hasta "Bienaventurados los que creen en los pasos de cebra, porque pronto verán a Dios", pasando por "Nunca volveré a decir Ay señor, llévame pronto". Todo esto sujetando con fuerza las medallas que llevo al cuello y pensando en lo mucho que quiero a mi familia, en lo mal que me porté tantas veces con tanta gente y lo mucho que me arrepiento de ello (véase Paul. Lo siento muchomuchomucho, tío. En serio) y en los paraguas de Sita Nodar (jeje).
Y sólo quiero olvidarlo. Volver a la normalidad cuanto antes y... no sé, ir de rebajas, ¡que ya va siendo hora! jaja.
Pero eso es imposible, así que me temo que es algo con lo que tendré que vivir.

A pesar de todo, os quiero mucho, ciudadanos del mundo. Ahora más que nunca.

Sed felices. En serio.

Y UN ENORME GRACIAS A MIS AMIGOS QUE LO PRESENCIARON. A VOSOTROS... OS QUIERO MUCHO... y paro, que me emociono... jeje.

Sed felices.

jueves, 6 de enero de 2011

Junkie.


¡Bendito consumismo! Y bendito J.Action por tener esa maravillosa voz... (véase el vídeo).
Ahora en serio, ¿por qué? Ayer me estaban lanzando caramelos con MUCHA saña desde sus tronos de cabalgata, y hoy me llenan el salón de cosas bonitas.
En mi casa somos fachitas, así que ni Papá Noel ni leches (de hecho, cuando pregunté por qué no venía a nuestra casa, mi padre me dijo: "porque el gordo pederasta ese no entra en mi casa". Luego descubrí lo que era pederasta y a partir de ahí le tengo manía, a la par que miedito. Cosas de la vida).
Así que hoy hemos amanecido con el salón lleno de regalos y mi hermana pequeña dando saltos a punto del infarto de miocardio. Me resultó entrañable ver cómo saltaba de nerviosismo y alegría al ver las cajas envueltas en papel de colores. Bendita infancia, quién pudiera volver a ella... ¡cuán vieja me siento!

Pero, la verdad... incluso después de la Revelación, años ha, sigue haciendo ilusión.

Pues eso, que me apetecía compartir esta canción con el mundo, hoy, mañana de 6 de enero, y tal. He sido discreta porsiaca había menores leyendo esto (aunque dudo que haya siquiera mayores, pero en fin. ADV)

¡Sean felices!

sábado, 1 de enero de 2011

I'm gonna leave this city for good.



Año nuevo, todo sigue igual. Anoche, tras casi sufrir "ahogamiento por uvas" – gracias, Anita, querida –, sufrí la misma decepción de cada año; toda la vida seguía igual. No sentí un gran cambio interior aparte de el pensamiento "¿y todo este rollo, para esto?". Al día siguiente – popularmente conocido como "hoy" –, salí a la calle y, ¡oh! ¡Qué sorpresa! El cielo no se había vuelto verde. Nadie que yo conociese había amanecido con un sexto dedo en la mano. Los idiotas seguían siendo idiotas. Las paredes seguían yendo hacia arriba y los suelos en todas direcciones. No nos había invadido ningún puñetero alienígena, y me dije "¡¿qué co*o le pasa al mundo?!"
Pero me fui con mis amigos a dar una vuelta por esta mier de cilla. Hablé durante horas y me reí mucho, así que al final me dije "bah, qué demonios, ¡me da pereza enfadarme con el universo – otra vez –!".
Y así terminamos el año; felizmente casados. Uy, estooo, felizmente feliz.

Feliz año nuevo. Bueno, ¿qué leches? ¡FELIZ VIDA!

jueves, 18 de noviembre de 2010

I really do believe that the world is ending.

And I don´t know if we should help to kill it or defend it,
but I know the motherf*cker´s gonna blow



Hala.