lunes, 14 de septiembre de 2009

Remember me...


Hay un miedo extraño, muy diferente a cualquier otro, que invade a la mayoría de los seres humanos cuando se paran a pensar. Pararse a pensar nunca es bueno; suele hacer que nos demos cuenta de lo corta que es la vida, de lo mucho que odiamos los cambios y la cantidad de ellos que hay, lo lejos que estamos de alcanzar nuestros sueños... Y también nos damos cuenta de que, cuando muramos, se nos olvidará, como a tantas otras millones de personas antes que nosotros. Ese es el gran miedo de miles de personas que no tienen esas grandes preocupaciones que invaden a miles de personas en todo el mundo; vamos, hablamos de gente que tiene cubiertas las necesidades básicas: el estómago lleno y un techo sobre sus cabezas.
Por eso, esas personas tienen siempre ganas de superarse a sí mismas, de, hagan lo que hagan, tratar de ser las mejores. Hay algo de lo que no se dan cuenta; hagan lo que hagan, siempre cabe la posibilidad de que, en un futuro, alguien lo haga mejor.
Pues bien, ser recordado para siempre, tener fama, estar en la vida de cientos de personas... No es lo que yo busco. Yo únicamente quiero coger mi guitarra, plantarme en cualquier lugar y cantar y tocar para quien me escuche. No soy ambiciosa, no quiero vivir para siempre en el recuerdo como Julio César o Marilyn Monroe... sólo quiero vivir mi vida y hacer lo que haga lo mejor posible.
Si usted es una de esas personas preocupadas por caer en el olvido, tengo una solución para su problema.
¿Cuál es? Nunca pararse a pensar, por supuesto.

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